Nadie te ha dado nada por nada si nadie te ha dado el corazón, porque sólo el corazón se da por nada.
Frases célebres sobre: coraz. [Página 52]
Hay un total de 1969 freses célebres sobre "coraz" este sitio web. [Página 52]
-
-
El corazón es un infinito de pesadísimas cadenas, encadenando puñaditos de aire.
-
Herir al corazón es crearlo.
-
Mi corazón me duele a mí. Y no debiera dolerme a mí, porque no vive de mí, ni vive para mí.
-
El corazón, cuando palpita por nada, palpita escondido.
-
Si un diseño no se siente bien en el corazón, lo que dice el cerebro no importa.
-
Callad, amantes, y ocupad el labio con el beso. No pronunciéis palabras vanas mientras se busca vuestro corazón en otro pecho, jadeante y pobre como el vuestro, ya al filo de la aurora
-
En la desesperanza y en la melancolía de tu recuerdo, soria, mi corazón se abreva.
-
Virtud es la alegría que alivia el corazón más grave y desarruga el ceño de catón.
-
Mi corazón latía atónito y disperso...¡El limonar florido, el cipresal del huerto, el prado verde, el sol, el agua, el iris! ¡el agua en tus cabellos!. Y todo en la memoria se perdía como una pompa de jabón al viento
-
Poned atención: un corazón solitario no es un corazón.
-
Yo he visto garras fieras en las pulidas manos; conozco grajos mélicos y líricos marranos...El más truhan se lleva la mano al corazón, y el bruto más espeso se carga de razón
-
En el corazón tenía la espina de una pasión. Logré arrancármela un día: ya no siento el corazón.
-
Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
-
El corazón que está lleno de miedo, ha de estar vacío de esperanza.
-
Si los espectáculos cultos ponen ante mis ojos un mundo de inmoralidad y una exuberancia de lujo que ciega mis ojos al tocar al corazón, hoy tengo derecho a mis corridas de toros.
-
Tu nombre es una campana de oro que pende en mi corazón. Me rompería en pedazos si te llamara una sola vez por tu nombre.
-
Las ilusiones perdidas son hojas, desprendidas del árbol del corazón.
-
A ti las quejas de mi mal profundo, hermosa sin ventura, yo te envío: mis versos son tu corazón y el mío.
-
Como se pierden las barcas, ¡ay de mí! Como se pierden las nubes y las barcas, me perdí. Y pues nadie me lo pide, ya no tengo corazón. ¿Quién me compra una naranja para mi consolación?