El vino alegra el corazón del hombre y la alegría es la madre de todas las virtudes.
Frases célebres sobre: coraz. [Página 66]
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Por grande que sea, llena de esto tu corazón, y cuando, penetrada de tal sentimiento, seas feliz, nómbralo entonces como quieras, llámale Felicidad, Corazón, Amor, Dios. Para ello no tengo nombre; el sentimiento es todo. El nombre no es más que ruido y hu
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No me gusta invertir en quimeras, me han traído hasta aquí tus caderas y no tu corazón
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Al entrar en sociedad deben cogerse las llaves del corazón y meterlas en el bolsillo; los que las dejan en su sitio son estúpidos.
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Los Clash lo hacemos todo de corazón
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El desaliento es el suicidio del corazón
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La catedral es un corazón. La torre, un brote. ¿Han contado los escalones que llevan a la plataforma? Cada noche son más numerosos. Se multiplican.
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Sería bastante fácil ser escritor si para ello no se necesitara sino corazón, habilidad y descaro.
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Cuántos ruidos inútiles deben hacer un hombre para llegar hasta un corazón secreto...
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Reto, y no deseo, se encuentra en el corazón de la seducción.
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Lo que ocurre es que si tienes un cerebro tan sofisticado y astuto como el nuestro, pero lo desconectas del corazón -en el sentido literario del corazón como la sede del amor y la compasión-, entonces lo que surge es una criatura muy peligrosa. Y eso es l
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Cuando encuentras bebés de chimpancés huérfanos, te llegan al corazón. Hemos creado zonas seguras para ellos porque no podemos darles la espalda, porque estos pobres huerfanitos llegan y te miran de tal forma que no puedes decir: lo siento, tengo demasiad
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El autor es el que menos cobra... De la edición de mi novela Corazón tan blanco, por la que el lector paga ocho dolares, yo me llevo sólo 40 centavos.
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Delicada es mi conciencia como seda china: mi corazón tan suave como el requesón.
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Una ola de una alegría más tierna escapó de su corazón para correrle en cálido torrente por las arterias. Como el tierno calor de las estrellas, rompieron a iluminar su memoria.
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Consíguelo si puedes. No emplearé contra ti ninguna de las armas que el mundo me ofrece. Si la ley que el dedo de Dios ha escrito en nuestros corazones es la que tú dices, yo también soy una criatura de Dios.
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Hay que verlo para creerlo. Tus ojos estrellados y tu cuello de alabrasto me robaron el corazón.
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La ausencia hace al corazón más joven.
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¿Y si la hubiera juzgado con demasiada severidad? ¿Y si fuera su vida un simple rosario de horas, sencillo y extraño como la vida de un pájaro alegre a la mañana, inquieto por el día, cansado a la puesta del sol? ¿Y si fuera su corazón simple y voluntario
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¿Acaso podemos cerrar el corazón contra un afecto sentido profundamente? ¿Debemos cerrarlo? ¿Debe hacerlo ella?