Tengo la firme convicción de que si estás me consolido; y la sospecha de que ni sospechas cuánto te amo.
Frases célebres sobre: cuán. [Página 24]
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Preguntarse cuántas pizzas vale la educación de un niño, o su curación, es un error diabólico de los economistas. Es caer en la barbarie.
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¡Cuántas mujeres se enamoran de un hombre, no para tenerlo, sino para no dejarlo a otra!
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Cuán duro, cuán amargo es llegar a ser hombre.
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¿Cuántos años me golpean de pronto, desgarrándome, fulminándome al revivir con toda la contundencia de lo que está mal hecho el día en que mi moto me hizo conocer la decepción y el miedo y la vergüenza? Era una scooter de color vino tinto y hoy no puedo p
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¿Sabes de qué me sonreía? Habías escrito que eras escritor de profesión. Me pareció el eufemismo más gracioso que jamás haya oído. ¿Desde cuándo el escribir es tu profesión? Nunca fue otra cosa que tu religión.
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En el zen, como en las artes marciales, el entrenamiento cuenta mucho. ¿Cuánto tiempo hay que entrenarse? Muchas gentes me han preguntado: ¿Durante cuantos años tengo que hacer zazen? Yo respondo: hasta la muerte.
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El hombre no se da cuenta de cuánto puede hacer, más que cuando realiza intentos, medita y desea.
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Creo en la carne y en los apetitos, ver, oír, tocar... ¡Cuántos milagros! Y cada parte de mi ser es un milagro.
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¿Cuándo eres realmente viejo? Cuando ya no te causa placer tener un público.
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Sudo de vosotros si me tengo yo que falta más, cuántos del camino solo siguen ahí detrás eh, y cada paso que avanzo es una victoria ante los judas a los que mis dudas les saben a gloria
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Si en el aire se respira la pregunta ¿qué va a hacer?, cuántos sacan un disco y terminan por desaparecer, el placer es mío sonrío porque vine a vencer, lo seguro es que tengo un brazo muy duro que torcer
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Vivo de una sonrisa que usted no supo cuándo me donó.
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Las paredes de ladrillos están allí por una razón: nos permiten demostrarnos cuánto queremos algo de verdad.
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La alegría es el goce más barato...Y sin embargo ¡Cuánto poder!
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Dios mío, ¡cuántas cosas le diría si supiera escribir!
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El hombre debiera aprender a mantenerse ecuánime. Con el fuego de la ira, a sus inferiores los hace superiores a sí mismo
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Las criaturas de la noche salen de sus guaridas; oigo algún que otro aullido y a los búhos, lo que me hace pensar que tendré competencia en la caza de los conejos. En cuanto a si me verán como fuente de alimentación, es pronto para decirlo. A saber cuánto
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Dijiste que estás enamorado de mí desde que tienes uso de razón. ¿Cuándo empezó esa razón?
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Que yo te había juzgado mal. Que lo amas. No estoy diciendo de qué forma. Quizás tú misma no lo sabes. Pero cualquiera poniendo atención podría ver cuánto te preocupas por él.