Al frente de la pequeña columna iba un SS que, como buen alemán, amaba a los niños, incluso cuando estaba a punto de verlos en camino hacia el otro mundo. Sentía especial aprecio por un muchacho de doce años, violinista, que llevaba su instrumento bajo el
Frases célebres sobre: cuand. [Página 301]
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La virtud se envilece cuando trata de justificarse a sí misma.
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Cuando se trata de dinero, todos son de la misma religión
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Cuando se ha perdido todo, cuando ya no se tiene esperanza, la vida es una calamidad y la muerte es un deber.
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El castigo de los delincuentes debería ser de alguna utilidad; cuando un hombre es colgado ya no es bueno para nada.
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El castigo de los criminales debe ser compulsorio; cuando a un hombre lo ahorcan no sirve para nada.
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Mal obedecer los labios cuando el corazón murmura
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Aunque nada importante sucede en torno a mí, no es el mundo por eso más pobre en matices, menos justificable, menos definido que cuando dependía de las grandes migraciones.
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Los celos cuando son furiosos, producen más crímenes que el interés y la ambición.
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La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás.
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Las discusiones metafísicas se parecen a los globos llenos de aire; cuando revientan las vejigas, se observa cómo sale el aire y no queda nada.
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Mal obedecen los labios cuando murmura el corazón
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Un instante es la eternidad. Eternidad es un instante. Cuando ves todo como un instante, comienzas a ver.
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Yo creo que hay algo más, no sé si se llama Dios o Buda, soy católico y doy gracias cuando estoy bien, no pido cuando estoy mal, pienso que si Dios no existiera habría que inventarlo. Sí, yo creo en Dios
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Y cuando la montaña de la vida nos sea dura y larga y alta y llena de abismos, amar la inmensidad que es de amor encendida ¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
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Para qué querré yo la vida cuando no tenga juventud.
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Juventud, divino tesoro, ¡te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer...
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Si te contara todo lo que hago con tu querido retrato te reirías. Por ejemplo, cuando lo saco de su calabozo, le digo: ¡buen día, tesoro!, buen día, buen día; mocosa, pícara, nariz de punta, chichecito.
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Cuando abrí los ojos, lo primero que vi fue a Ayrton, llorando, como si fuera él el del accidente.
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No es que tenga miedo a morir, sólo quiero no estar allí cuando ocurra.