No hay cincuenta maneras de combatir, sólo hay una, vencer. Ni la revolución ni la guerra consisten en auto compadecerse.
Frases célebres sobre: cue. [Página 195]
Hay un total de 5869 freses célebres sobre "cue" este sitio web. [Página 195]
-
-
El buen crítico es aquel que cuenta las aventuras de su alma en medio de las obras maestras.
-
Toda una nación reside en un grupo de personas que piensan con más vigor e intensidad que los demás. El resto no cuenta.
-
Un hombre no se liberta del pasado de la humanidad más de lo que se liberta de su propio cuerpo
-
Una vida grande nace del encuentro de un gran carácter y una gran casualidad.
-
Para la diplomacia una cuestión aplazada ya está resuelta.
-
Los enamorados creen siempre, y por error, que su amor ha nacido gracias al encuentro de un ser excepcional. La razón es más bien que el amor preexistente busca su objeto en el mundo y, si no lo encuentra, lo crea.
-
Con frecuencia el hombre busca una diversión y encuentra una compañera.
-
En sus reacciones, la Bolsa se comporta con frecuencia como el borracho: llora con las buenas noticias y se ríe de las malas
-
Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran.
-
Recuerdo haber dicho que se necesitaba mucho talento para hacer soportable un poco de genio.
-
En la vida hay que tener en cuenta el azar. El azar, en definitiva, es Dios.
-
La humildad, que no abunda entre los doctos, aún es menos frecuente entre los ignorantes.
-
Entre todas las escuelas que he frecuentado, lo que me parece mejor y de más provecho es evitarlas.
-
En las matemáticas es donde el espíritu encuentra los elementos que más ansía: la continuidad y la perseverancia.
-
La vida se expande o contrae de acuerdo a su valor.
-
Me cuesta tomar afecto, y sólo consigo querer a la gente que me parece igual que yo
-
Yo tengo más respeto para un hombre que me permite conocer dónde se encuentra, incluso si está equivocado. Que el otro que viene como un ángel pero que resulta ser un demonio
-
No son recuerdos, que es vida, y verdadero el diálogo que contigo tengo, madre, cuando aquí nos encontramos.
-
En mis labios los recuerdos. En tus ojos la esperanza. No estoy tan solo sin ti. Tu soledad me acompaña