El hombre consecuente cree en el destino; el voluble en el azar.
Frases célebres sobre: cue. [Página 250]
Hay un total de 5869 freses célebres sobre "cue" este sitio web. [Página 250]
-
-
¿Qué tradición familiar navideña de tu niñez recuerdas todavía?
-
... encuentro que el género humano es execrable en general y los hombres, por su orgullo y desmedida ambición, en particular.
-
Yo ato mucho cabos o cuerdas.
-
Las pruebas pesan más en la balanza de la justicia que los más elocuentes discursos
-
Remontando el Orinoco, digo, y entrando ya en la zona amazónica, me di cuenta que América es uno de los pocos lugares del mundo donde el hombre del siglo XX, puede convivir con el hombre que corresponde a la era del paleolítico o del neolítico en la histo
-
Cada descubrimiento alimenta un enigma nuevo. El amor siempre puede con nuestras definiciones. Sabiduría es llegar a un acuerdo con la propia angustia. Mientras la vida acosa, fructifica.
-
La manzana, translúcida. Y el alma, más tangible que el cuerpo: el Paraíso.
-
El amor es un golpe, seco, callado, intenso. Nos deshace en partículas a segundo por beso. El amor no descansa, depredador maltrecho, corazón todo bosque: es el lobo del cuento.
-
Los pájaros son el recuerdo cotidiano de la atadura que nos une a la tierra diariamente.
-
Me dejo seducir por el infierno, por el deseo perverso de saber hasta dónde puede arrastrar el corazón al cuerpo.
-
El periodismo es una maravillosa escuela de vida.
-
En América Latina, lo maravilloso se encuentra en vuelta de cada esquina, en el desorden, en lo pintoresco de nuestras ciudades... En nuestra naturaleza... Y también en nuestra historia.
-
Todo cuanto deseamos honestamente se reduce a estos tres objetos principales, a saber, entender las cosas por sus primeras causas, dominar las pasiones o adquirir el hábito de la virtud y, finalmente, vivir en seguridad y con un cuepo sano.
-
La conversación más agradable es aquella de la que no se recuerda nada con precisión, pero deja una impresión general agradable.
-
La cantidad de posibles disposiciones de las piezas en el tablero es ilimitada, y no hay un cerebro, ni siquiera el del matemático más grande o el de un calculador fenomenal, que pueda efectuar el recuento.
-
Comenzaron las clases. ¡Cuántas alegrías e impresiones nuevas me proporcionaban los días de escuela! Cada día se enteraba uno de algo nuevo, cada lección descubría alguna faceta aún desconocida de la vida.
-
Recuerdo un milagroso instante: cual una efímera visión, apareciste tú, radiante y hermosa como la ilusión.
-
Yo siempre fui humilde en el regimiento; jamás discutí una orden de un sargento o de un cabo; respecto a los oficiales, no recuerdo haber recibido nunca una orden directa de ellos.
-
La obtención del título de maestro fue para mi algo así como un resumen de las victorias obtenidas y derrotas sufridas; con ello se cancelaba la cuenta de la enorme cantidad de horas dedicadas a analizar partidas y aprender las leyes del juego.