Hay que seguir adelante. Con lo que sea que uno quiera hacer: con la música, el medio ambiente o con los proyectos que uno tenga, hay que hacerlos. Todo cuesta y muchas veces el camino se hace difícil, pero se puede lograr.
Frases célebres sobre: cuesta. [Página 6]
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No soy un buen líder, ya que cambio de opinión constantemente y me cuesta tomar decisiones.
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Aprender a hablar cuesta muchos meses. Aprender a amar puede costar años.
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Decía mi mamá: Hay cosas que no se compran en la botica de la esquina. Hay que hacer la enorme y costosa diligencia de adquirirlas con el espíritu, y eso cuesta.
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Cuesta mucho distinguir a los estúpidos que se hacen pasar por canallas de los canallas que se hacen pasar por estúpidos. Por eso siempre será difícil juzgar bien a los políticos.
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Saber morir cuesta la vida.
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Te duele la victoria, y dócilmente a cuestas tu destino de amor llevas, delicada y sangrienta vida mía
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Uno, si quiere, olvida todo, puede tomar partido por apariencias, por sonidos quebrándose en jardines, por la cuesta que pastores mutilados arrastran con la sangre, o el césped cuando la piel brilla al descubierto en busca de reflejos verdaderos que respo
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Me cuesta bajar el poema del aire, allí donde me hundo con el plumaje vertical de las palabras. Rozando el infierno y el invierno el poema es un dios de pies ligeros apaleado por las estrellas.
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Ser feliz no cuesta nada, sólo cuesta encontrar quien sepa valorar dicha Felicidad.
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La libertad de opinión pública requiere la elaboración de dicha opinión, y esto cuesta dinero.
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Sólo cuando meditamos lo que nos cuestan nuestros hijos, empezamos a darnos cuenta de la deuda que tenemos contraída con nuestro padres.
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Dar de mala gana es grosería. Nada cuesta añadir una sonrisa.
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Una sonrisa no cuesta nada, pero crea mucho. Enriquece a quien la recibe, sin empobrecer a quien la da.
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Las palabras amables no cuestan nada, pero valen mucho.
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No me digas que haga una cosa si vos no la hacés. Yo aprendo siempre de lo que hacés; pero me cuesta hacer lo que decís sin coherencia con tu propio actuar
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Los diálogos son admirables, tanto como los personajes que acompañan al protagonista, y las situaciones y sensaciones que se suceden son tan francas y espontáneas que cuesta abandonarlas y dejar de vivir en el genuino mundo de Fernández. Revista Ñ.
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Yo necesito compañeros, pero compañeros vivos; no muertos y cadáveres que tenga que llevar a cuestas por donde vaya.
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Si supiéramos lo mucho que Jesucristo ama a los niños y jóvenes y el ansia con que desea su alegría y su búsqueda del amor que él les tiene, en lugar de considerar penosa la enseñanza y de quejamos de lo que nos cuesta, estaríamos dispuestos a sacrificar
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Cuesta vivir como buen religioso pero la gracia de Dios lo suaviza todo