No se disfruta verdaderamente la propia felicidad cuando falta la de los otros.
Frases célebres sobre: dad. [Página 764]
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Nadie nunca descubre las profundidades de su propia soledad.
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Las mujeres son peligrosas por las enfermedades que muchas de ellas comunican a los que obtienen sus favores.
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La verdad existe, sólo la mentira es inventada.
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La realidad sólo se revela cuando es iluminada por el rayo de la poesía.
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En el tiempo donde los culos postizos son mayoría, gloria a éste que dice toda la verdad.
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Tengo verdadero talento para unir unas palabras con otras, pero no creo que se trate de verdadera poesía. Es una especie de habilidad, una ternura que pongo en mis canciones.
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Que los únicos generales que se deben seguir a ciegas son los generales de los soldaditos de plomo.
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El gobierno tiene que como misión hacer que los buenos ciudadanos permanezcan buenos y los malos no lo sean.
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No es el tiempo lo que se os da, sino el instante. Con un instante dado, a nosotros nos corresponde hacer el tiempo.
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Amigo verdadero es el amigo de las horas difíciles.
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En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario.
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Para hacer cumplir las mentiras del presente, es necesario borrar las verdades del pasado.
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Una sociedad jerarquizada solo es posible si se basa en la pobreza y en la ignorancia.
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Mi experiencia a lo largo de la vida me ha enseñado que todas las contrariedades que he sufrido resultaron ser a la larga bendiciones disfrazadas que se resolvían en mi beneficio, aunque de momento no supiese verlo.
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Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar a ello por el camino más complicado.
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Un filósofo es un hombre, y su primer y último cuidado debería ser la ordenación de su alma: solamente desde ese centro puede él estudiar el mundo.
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El escepticismo, como la castidad, no debe ser abandonado con demasiada facilidad.
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Porque cuando nos elevamos del caos, aspiramos a la verdad, la perfección y la sencillez; pero, cuando reflexionamos y nos volvemos hacia dentro, viniendo de arriba, encontramos la tristeza y la desilusión, y el susurro del viento.
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Trabajar tan duro como se lo pidas a otros. Luchar por lo que creas que es correcto, sin importar las posibilidades. Saber que los errores pueden ser el mejor maestro. Al referirse sobre cual es su fórmula para el éxito.