La educación de la mujer no puede llamarse tal educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión
Frases célebres sobre: dad. [Página 793]
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El burgués, no conforme con poseer grandes tesoros de los que a nadie participa, en su insaciable avaricia, roba el producto de su trabajo al obrero y al peón, despoja al indio de su pequeña propiedad y no satisfecho aún, lo insulta y golpea haciendo alar
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Llamad a vuestras conciencias; meditad un momento sin odio, sin pasiones, sin prejuicios, y esta verdad, luminosa como el sol, surgirá inevitablemente ante vosotros: la revolución es lo único que puede salvar a la República
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Lo ideal, sentido con profundidad y expresado con belleza: he ahí el arte
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Tras la desconfianza en el propio criterio, viene la inmoralidad en la vida.
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La sociedad y la naturaleza componen sus armonías de sus contradicciones.
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La maternidad es la más importante de todas las profesiones. Exige más conocimientos que cualquier otro asunto relacionado con el hombre.
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La idea superior de disciplina que llevan en la sangre esos soldados, ¿No basta para invalidar su capacidad de equidad? Quien dice disciplina dice obediencia.
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¡Ah, sí! Con toda mi fuerza hablaré a los pequeños, a los humildes, a los que se tragan el veneno y caen en el delirio. Tal es mi único propósito, les gritaré dónde se encuentra de verdad el alma de la patria, su energía invencible y su triunfo seguro.
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Demostrar lo que queremos demostrar, y la verdadera dificultad es saber lo que queremos demostrar.
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La posición del hacendado respecto de los peones, es enteramente igual a la que guardaba el señor feudal, el barón o el conde de la Edad Media, respecto de sus siervos y vasallos
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Mi personalidad y la de los mios han sido villananente calumniados por la prensa vanal y corrompida de la Ciudad de México
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Voy a decir verdades amargas; pero nada expresaré a usted que no sea cierto, justo y honradamente dicho
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Dispuestos a no abandonar ni un instante la obra grandiosa que hemos emprendido, llegaremos resueltos hasta el fin, aceptando ante la civilización y ante la historia, las responsabilidades de este acto de suprema reivindicación
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No buscábamos la pobre satisfacción del medro personal, ni anhelábamos la triste vanidad de los honores, ni queremos otra cosa que no sea el verdadero triunfo de la causa, consistente en la implantación de los principios, la realización de los ideales y l
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Porque, en verdad, el espectáculo ha sido inaudito, ha superado en brutalidad, en desfachatez, en declaraciones indignas, los peores instintos, las mayores bajezas jamás confesadas por la bestia humana.
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La realidad y la miseria me oprimen y, sin embargo, sueño todavía.
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En París, la verdad avanzaba, irresistible, y ya sabemos de qué modo estalló la esperada tormenta...
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Tuvo entonces la brusca convicción de que el dinero constituía el estiércol en medio del cual surgía aquella humanidad del mañana.
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A pesar de tantos libros que especifican el objetivo de la tipografía como la mejora de la legibilidad de la palabra escrita, una de las funciones más humanas del diseño es, en realidad, ayudar a evitar la lectura de los lectores.