¿No es la vida cien veces demasiado breve para aburrirnos?
Frases célebres sobre: demasiad. [Página 30]
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No presumo de haber amado. He sentido demasiado lo poco durables que son las emociones más vivas para querer, al acercarme a seres perecederos, encaminados hacia la muerte, extraer un sentimiento que se pretende inmortal.
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Hay algo reprobable en mostrarse demasiado cariñoso cuando uno se va, como para que lo echen de menos
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Creo que sólo hubiera podido amar a un ser perfecto y soy demasiado mediocre para merecer que me aceptara, incluso si lo encuentro algún día.
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La moral es una convención privada; la decencia, una cuestión pública; toda licencia demasiado visible me ha hecho siempre el efecto de una ostentación de mala ley
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Hay algo reprobable en mostrarse demasiado cariñoso cuando unos se va, como para que lo echen de menos.
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Tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse.
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Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.
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Hay algunos hombres que no dicen lo que piensan y otros que piensan demasiado lo que dicen
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Créeme, no es prudente decir 'Viviré' mañana es demasiado tarde: vive hoy.
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Eres hermosa, lo sabemos; y joven, es verdad; y rica, pues, ¿quién es capaz de negarlo? Pero, cuando te alabas, Fabula, demasiado, ni rica ni hermosa ni joven eres.
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Créeme, no es propio de sabios el decir: viviré; la vida de mañana es demasiado tardía: ¡vive hoy!
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No hables demasiado acerca de la amabilidad del hombre, o de qué tan bueno debe ser, sólo sé así
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Creéme, no es de sabios decir: 'Viviré'. Mañana es ya demasiado tarde: vive ya
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La Fortuna da demasiado a muchos, pero a ninguno bastante.
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No te hagas demasiado amigo de nadie: tendrás menos alegrías, pero también menos pesares
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La fortuna a muchos da demasiado, a nadie lo suficiente.
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¿Pero quién puede recordar el dolor, una vez que éste ha desaparecido? Todo lo que queda de él es una sombra, ni siquiera en la mente ni en la carne. El dolor deja una marca demasiado profunda como para que se vea, una marca que queda fuera del alcance de
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Hasta la guerra, la vida nunca fue para mí más real que una serie de sombras chinescas vistas en una pantalla. Y yo prefería que fuese así. No me gusta que los contornos de las cosas sean demasiado nítidos. Me gusta todo suavemente vago, un poco borroso.
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No sabe qué es peor, un pasado irrecuperable o un presente que lo destruirá si lo observa con demasiada atención. Luego está el futuro. Puro vértigo.