La diplomacia es el arte de conseguir que los demás hagan con gusto lo que uno desea que hagan.
Frases célebres sobre: dese. [Página 7]
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Sería divino que Cristina quede viuda, pero como no le deseo la muerte a nadie lo mejor es que se divorcie
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Aquella tarde de febrero en la que abordábamos el día del amor y la amistad, difícilmente pasaba por nuestra mente algún tipo de escenario semejante al desencuentro. Sin embargo, fue el inicio de la guerra de la paz. Aunque suene a contraste, todos los ím
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En una nación que estaba orgullosa del trabajo duro, de familias fuertes, de comunidades estrechamente unidas y de nuestra fe en Dios, hoy demasiados de nosotros tendemos a adorar la satisfacción inmoderada de nuestros propios deseos y el consumo. Ya no s
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Parece que el mundo se ha vuelto loco, y las convicciones religiosas arraigadas —las cuales deberían unir en amor a la gente— parecen desempeñar su parte en esa locura y el asesinato.
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Una de las unicas ventajas de una gran tristeza es que nada parece más doloroso que la misma, es una especie de desesperación que no carece de cierta dulzura.
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Es falso que la pretensión a una recompensa no convenga a la verdadera virtud y que ofenda su pureza; pues, por el contrario, sirve para mantenerla, dado que el hombre es demasiado débil para desear la virtud con el fin de complacerse a sí mismo.
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Si desea hacer reir, tu rostro debe seguir siendo grave.
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Los hombres tienen el espíritu limitado por muchas preocupaciones, mientras que las mujeres, aunque ignorantes, son generalmente vivarachas y graciosas. Pero unos y otras se hallan animados de deseos, de pasiones, tan vivas como el aire que respiran, tan
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La gente se enamora de mi por mis personajes, y cuando me conocen se desenamoran.
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Agrelo no pacta con nadie: ni consigo mismo, ni con el agua ni con el aceite. Es el más desesperado de todos nosotros, los empiojados, y la palabra desesperado no dice nada. Es el más implacable de todos nosotros, los empiojados, y la palabra implacable n
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Inexplicable angustia, hondo dolor del alma, recuerdo que no muere, deseo que no acaba
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Infelices poned remedio a este mal modo de recibir a los huéspedes; no todos los que vengan serán Catones, embotad con el buen trato su autoridad y poder, porque no suelen desear más que un pretexto para tomarse fuerza lo que no les da grado.
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Sólo me resta desear que tanto oyentes como lectores mantengan viva la hoguera de nuestra tribu humana y, a buen seguro, las generaciones posteriores se lo agradecerán. Ése es, como dijo Poe, mi anhelo de porvenir.
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Por mucho que me diese vueltas y vueltas sobre el pequeño colchón, no llegaba a conseguir ni el más pequeño momento de sueño. Incluso masturbándose en esos casos no se siente ni consuelo, ni distracción. Entonces es la verdadera desesperación.
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¡Amor, ayuda al deseo, puesto que me pusiste en él!
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Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.
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Andan el placer y el pesar tan aparejados, que es simple el triste que se desespera y el alegre que se confía.
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En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
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Le aconsejaría que mirase más a la fama que a la hacienda; porque la buena mujer no alcanza la buena fama solamente con ser buena, sino con parecerlo; que mucho más dañan a las honras de las mujeres las desenvolturas y libertades públicas que las maldades