Estoy muy triste y me siento más desgraciado de lo que puedo decir, y no sé hasta dónde he llegado... No sé qué hacer ni qué pensar, pero deseo vehementemente dejar este lugar... Siento tanta melancolía
Frases célebres sobre: desgracia. [Página 21]
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La poesía está por todas partes, pero llevarla al papel es, por desgracia, más complicado que verla
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Una fe: he aquí lo más necesario al hombre. Desgraciado el que no cree en nada.
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El destierro ilumina; la desgracia corrige.
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Yo admiro al hombre que puede sonreír ante los problemas, que puede sacar fuerza de la desgracia, y que en la reflexión crece en valentía. Es característico de las mentes pequeñas encogerse, pero aquél que es firme en su corazón, y cuya conciencia aprueba
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No hay hombre que pueda ser feliz sin un amigo ni que esté seguro de éste hasta que es desgraciado.
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Porque la serenidad en medio de la desgracia, y la gracia en medio de la tortura, no son sólo resignación; son también actividad y encierran un triunfo positivo.
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El trabajo es la mejor medicina para todas las enfermedades y desgracias que abruman a la humanidad.
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La adversidad pesa a veces muy duramente; pero por un hombre que pueda resistir la prosperidad se encuentra un centenar que resistirá la desgracia
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La fortaleza del hombre se prueba en la desgracia, y la fidelidad de un buen amigo se prueba en la tempestad.
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La desgracia extrema que acomete a los seres humanos no crea la miseria humana; simplemente la pone de manifiesto.
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Pocos son los que se tienen por desgraciados, si no es comparándose con los más dichosos.
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Si se desea solamente el bien, se está en oposición a la ley que une al bien real con el mal del mismo modo que al objeto iluminado con la sombra; y, estando en oposición a la ley universal del mundo, es inevitable que se caiga en la desgracia.
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Nada en el mundo puede quitarnos el poder de decir yo. Nada, salvo la desgracia extrema. Nada hay peor que la extrema desgracia que desde fuera destruye el yo, puesto que luego resulta ya imposible destruírselo uno mismo. ¿Qué les ocurre a aquéllos cuyo y
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Si en este mundo no hubiera desgracia, podríamos pensar que estábamos en el paraíso.
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Es la desgracia del hombre no contentarse nunca.
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Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto
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El tiempo hace llevaderas las desgracias.
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La desgracia no llega al hombre valeroso.
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No sirven de nada las desgracias a aquel que no aprenda en ellas.