¡Y si algún día se llegara a comprobar que nosotros -los eternos penitentes del futuro- hemos vivido en el mejor de los tiempos posibles!
Frases célebres sobre: día. [Página 125]
Hay un total de 3063 freses célebres sobre "día" este sitio web. [Página 125]
-
-
Y sin embargo, ves, me aferro al lunes y al día siguiente doy el nombre tuyo y con la punta del cigarro escribo en plena oscuridad: aquí he vivido.
-
Se oscurece el sol al mediodía y enmudece la música del alba cuando hay tristeza en el corazón
-
Cada noche morimos; cada mañana nacemos de nuevo. Cada día una nueva vida
-
Los días ruedan hacia el mar de la eternidad.
-
El efecto de la nieve es admirable, sobre todo durante los días sin sol, cuando el azul del cielo está enteramente velado por las nubes y hasta adquiere un tono obscuro por su contraste con la superficie de la tierra, cubierta de resplandeciente blancura.
-
Nuestro sitio predilecto era una pequeña isla en la cual podíamos entrar, bien pasando por el molino, construido transversalmente sobre el arroyo, o resbalándonos a lo largo de una estrecha cornisa construida en forma de acera en el exterior de la casa; a
-
Si Jesucristo escuchara lo que dicen los curas de hoy en día, se haría budista.
-
Tal vez el día que se corte mi piolín, te veré, y sabré, que no hay fin.
-
Con el misterioso límite entre la vida y la muerte a sus pies, un samurái no podía dejar de pensar en lo que significaba vivir como un guerrero. Todos permanecían en actitud reverente, las manos unidas en una plegaria.
-
Una guerra no se ganaba el día de la batalla. Cada provincia tenía su propio carácter, y en cada una de ellas se daban las apariencias y la realidad. Incluso una provincia que pareciera superficialmente débil podía tener una fuerza oculta.
-
Si Atila viviera en nuestros días, sería crítico teatral
-
Tiene unas horas de edad la Nicaragua recién nacida en los escombros, verdor nuevito entre las ruinas del saqueo y de la guerra; y la cantora luz del primer día de la Creación alegra el aire que huele a quemado.
-
Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire
-
Recuerdo que el amor era una blanda furia no expresable en palabras. Y mismamente recuerdo que el amor era una fiera lentísima: mordía con sus colmillos de azúcar y endulzaba el muñón al desprender el brazo. Eso sí lo recuerdo.
-
Hase advertido desde hace mucho tiempo que los jurados se mostraban implacables contra el ladrón e indulgentes con el infanticida. Es cuestión de intereses: el jurado teme que le roben, pero ha pasado ya la edad en que podía ser víctima del infanticidio.
-
Hay días en que ni siquiera con el amigo más querido se consigue estar de acuerdo por más esfuerzos que se hagan.
-
No se pinta un paisaje, una marina... Se pinta la impresión de una hora al día.
-
El tremendo costo de programación es consecuencia de la mano de obra barata, lo que la vuelve muy costosa, y porque la gente se apresura a codificar. Una de las cosas que la gente aprende en las universidades hoy en día es a pensar primero; lo que vuelve
-
Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra... Si me quieres, quiéreme negra y blanca. Y gris, y verde, y rubia, quiéreme día, quiéreme noche... ¡Y madrugada en la ventana abierta!