Dichoso es el que no espera nada porque siempre estará satisfecho.
Frases célebres sobre: dichos. [Página 4]
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-Su virtud es la consecuencia de su dicha. Un hombre dichoso realizará necesariamente ciertos actos e instintivamente huirá de cometer otros, pues así lo exige el sentimiento del orden que él representa fisiológicamente.
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Es gloria el rendimiento y no flaqueza y es dichoso el que puede obedeciendo obedecer al menos a una hermosa.
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El problema no es la autoridad sino qué dice esa autoridad. Y para mí los dichos son sagrados. Y los dichos son respetar la vida y la libertad del otro. En eso creo.
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¿Crees, Zoilo, que me hace dichoso una cena? Y además tuya. Al convidado que cifra su dicha en una cena contigo, Zoilo, Más le valdría cenar en la calle de Aricia.
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Recordar...Perdonar...Haber amado...Ser dichoso un instante, haber creído...Y luego...Reclinarse fatigado en el hombro de nieve del olvido.
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Pensad que hasta para ser dichoso hay que acostumbrarse.
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Pensad que hasta para ser dichoso hay que acostumbrase.
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Las gentes dichosas no conocen gran cosa de la vida: el dolor es el gran maestro de los hombres.
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Un matrimonio dichoso es un edificio que debe rehacerse cada día
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Un Avemaría dicha de todo corazón y con desprendimiento tiene más fuerza y bondad que mil salterios dichos de cara a la exterior.
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¡Dichosas, ah, dichosas ramas de hojas perennes que no despedirán jamás la primavera!
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El amor tiene mil maneras de hacernos dichosos, pero tiene muchas más de robarnos el sosiego
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Todas las familias dichosas se parecen unas a otras; cada familia infeliz es infeliz a su manera.
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Dichoso aquél que recuerda con agrado a sus antepasados, que gustosamente habla de sus acciones y de su grandeza y que serenamente se alegra viéndose al final de tan hermosa fila.
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Sólo pueden ser dichosas las almas enamoradas.
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Más dichoso es mendigo sano, que rey enfermo
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Quien dice que no es dichoso, podría serlo por la dicha de su prójimo si la envidia no le quitara este último recurso.
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Conviene reír sin esperar a ser dichoso, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído.
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¿Quieres vivir tranquilo? Pues trata a la gente, pero vive solo; no emprendas nada ni de nada te duelas. ¿Quieres vivir dichoso? Pues empieza por sufrir.