La vida es un juego del que nadie puede retirarse, llevándose las ganancias.
Frases célebres sobre: die. [Página 129]
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A la bolsa hay que amarla ardientemente, pero tratarla con frialdad
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Todo está dicho, pero como nadie escucha...
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Es bueno seguir la pendiente con tal que sea subiendo.
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Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
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Todas las cosas son ya dichas; pero como nadie escucha, hay que volver a empezar siempre
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No puedes separar la paz de la libertad, porque nadie puede estar en paz, a no ser que tenga su libertad.
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Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás; y te amo, y en mis locos y ardientes desvarios bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más.
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No me resigno a dar la despedida a tal altivo y firme sentimiento que tanto impulso y luz diera a mi vida
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Si mis suspiros pudiesen a tus oídos llegar verías que una pasión tiene el poder de matar.
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Nadie me separara de los principios que adopté cuando me decidí a buscar la libertad de la patria amada, y como éste solo es mi objeto, no las glorias, no los honores, no los empleos, no los intereses, estoy cierto de que seré constante en seguirlos.
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Nadie puede darte tu libertad. Nadie puede darte tu igualdad o justicia o cualquier otra cosa. Si tú eres un hombre, tómala.
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A medio mundo le gustan los perros; Y hasta el día de hoy nadie saber qué quiere decir guau.
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Soy muy amante de que todas las ciencias se sepan por principios y nadie pueda tener conocimiento de aquellas sin estar instruidos en éstos.
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No busco el concepto de nadie, sino el de mi propia conciencia, que al fin es con la que vivo en todos los instantes y no quiero que me remuerda.
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Lo que creyere justo lo he de hacer, sin consideraciones ni respetos a nadie.
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El hombre debería estar en su anhelo tan separado de sí mismo que no debería pensar en nadie ni en nada que no fuera deidad en sí misma, ni tan siquiera en la bienaventuranza, ni en esto ni en lo otro, sino en Dios como Dios y la deidad en sí misma... Por
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Hay que luchar, Nadie llega a la perfección por mera renuncia.
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El éxito es como un terrible desastre peor que tu casa ardiendo, los ruidos del derribo cuando las vigas caen cada vez más deprisa mientras tú sigues allí, testigo desesperado de tu condenación.
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Cuando hagas algo noble y hermoso y nadie se de cuenta, no estés triste. El amanecer es un espectáculo hermoso y sin embargo la mayor parte de la audiencia duerme todavía.