Cuando veas el bien, procede como si nunca pudieras alcanzarlo completamente; cuando te veas frente a frente con el mal, procede como si fueras a probar el calor del agua hirviendo.
Frases célebres sobre: dieras.
Hay un total de 21 freses célebres sobre "dieras" este sitio web.
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Si pudieras marcharte ahora y volver hace diez años...
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Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: ¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas. Diógenes contestó: Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adul
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Si pudieras ver las alas de mi cuerpo
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Si pudieras dar mi vida al rock and roll
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Pero yo te quiero. ¡Si pudieras sólo imaginar cómo te amo! Amo todo lo que hay en ti de particular, lo positivo y lo que no lo es, todos los aspectos comunes de tu persona, tan queridos en su extraordinaria combinación, tu rostro ennoblecido por una luz i
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Se muy bien que soy un amigo más entre el montón que sólo soy un fan de corazón que no te para de soñar cada día más. Pero se también que entre la multitud alguna vez pudieras ver la luz sobre mi piel para reconocer el amor mas fiel.
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Si pudieras ver la Tierra iluminada cuando estuvieras en un lugar tan oscuro como la noche, la verías más espléndida que la Luna
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Más tan crueles dolores ni amarguras no sufriría yo, si un beso ardiente de dulzura lleno, me dieras tú, mi amor.
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¿Cómo vivirías si pudieras no morir?
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Un hombre de tal avaricia que si le dieras un universo él pediría hoyos negros.
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No me hables como si comprendieras mis pecados. No me hables tú a mí como si supieras qué comprendo y qué no comprendo. Alvin se rió, sombrío. Oh, qué boca tienes. No tienes respuesta para lo que he dicho, así que me reprochas lo que digo. No voy a re
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No estés siempre dando órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto
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Reportero:-Si pudieras tener un deseo por navidad cuál sería?
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Si pudieras leer la historia secreta de nuestros enemigos, deberíamos encontrar el dolor y sufrimiento de cada uno de ellos, como para desarmar toda hostilidad.
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Acércate y contempla las palabras. Cada una tiene mil rostros secretos bajo el rostro neutro y te pregunta, sin interés por la respuesta, pobre o terrible, que le dieras: ¿Trajiste la llave?
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Si perdieras un tesoro y te encontraras otro, no volverías a esconderlo en el mismo sitio.
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Cuando eras pequeño, solías correr a mí en busca de protección. Ahora, en estos momentos de debilidad, quisiera esconder mi cabeza entre tus rodillas para que tú, inteligente y fuerte, me defendieras, me protegieras.
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Detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que pudieras seguir escribiéndolo.
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Dame mil caricias pero mátame de sed, déjame en el centro del infierno que podría aguantar el fuego si me dieras de beber.