Quiero al Sur, su buena gente, su dignidad, siento el sur, como tu cuerpo en la intimidad.
Frases célebres sobre: dig. [Página 49]
Hay un total de 1614 freses célebres sobre "dig" este sitio web. [Página 49]
-
-
Para hacer cosas dignas de alabanza una de las condiciones más necesarias es no temer la censura.
-
Desde el punto de vista de la economia de las relaciones humanas, es preferible unirse a una persona poco de fiar pero tierna que a una persona fría pero digna de confianza. Contra las personas poco fiables hay un remedio: conocer a los seres humanos; en
-
Nadie es realmente digno de envidia.
-
Envidiar es tonto porque nadie es realmente digno de envidia
-
No digo una palabra: continúo mirando la carne de sus blancos cuellos, bordados de locos mechones; persigo, bajo la blusa y los frágiles atavíos, el divino dorso parejo a la curva de sus hombros.
-
Que dios bendiga y de fuerza a mis enemigos, así ellos de pie podran verme triunfar
-
Qué podría ser menos desafiante que la amabilidad: es mucho menos desafiante, digamos, que el amor, que es tan invasivo y profundamente comprometedor.
-
También elogiamos al sabio por su habito, y a los hábitos dignos de elogio los llamamos virtudes.
-
La envidia es una pena que causa turbación y que se refiere a la prosperidad, mas no a la del que es indigno de ella, sino a la de un igual o semejante.
-
Tengo razón cuando me digo como mi abuelo el mundo no está de acuerdo conmigo el mundo y yo no estamos de acuerdo No son amos los amores; los odios si lo inmundo.
-
El castigo del embustero es no ser creído aún cuando diga la verdad.
-
La recompensa del mentiroso es no ser creído aun cuando diga la verdad.
-
Digamos ahora, exponiendo primeramente las dificultades que encierra, que no sólo es único el mundo, sino que es imposible que se formen varios, además de que es eterno, por ser indestructible e ingenerable.
-
Te quiero como eres. Pero no me digas cómo eres...
-
Tú crees que me matas; yo digo que te suicidas
-
La dignidad no consiste en nuestros honores sino en el reconocimiento de merecer lo que tenemos.
-
Los avaros atesoran como si hubieran de vivir eternamente, y los pródigos disipan lo mismo que si fuesen a morirse.
-
Cámara dura... huy cámara dura, ¡ya no sé lo que digo! Rueda dura
-
Pero no se asemejaba a un profeta, se asemejaba a un mendigo recogido por caridad en un asilo, a uno de esos que se arrastran por la avenida y duermen, cubiertos de periódicos, dentro de embalajes de cartón.