Diles que mi vida fue maravillosa
Frases célebres sobre: dile. [Página 2]
Hay un total de 52 freses célebres sobre "dile" este sitio web. [Página 2]
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Dile a tu pareja al menos una vez al día, lo sensacional que es y lo que la amas.
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Odio la violencia, sí, la hago. Es una especie de un dilema, ¿no?
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No permitas que las personas atenúen tu brillo porque están cegadas. Diles que se pongan unas gafas de sol, porque nacimos de esta manera
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Dile que el tiempo es una broma, de algún dios que no folla..
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Dile a tu amo que en César sólo manda César
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Pide ayuda. Dile a la vida lo que quieres y deja que suceda.
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Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.
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Y si me interroga en la hora final, dile que sonreí de temor a que él llorara.
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Presidente – le gritaba el marqués desternillándose de risa -, sin duda esto es un designio de la providencia, es el talión, amigo mío, la ley del talión, la ley predilecta de vuestros tribunales, ¿por qué os quejáis de estar colgado así? ¿acaso no conden
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Lo mejor del mundo lo han hecho siempre los diletantti, los que hacen las cosas por deleite, por amor y no por obligación o rutina.
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Escribo acerca de los dilemas privados que se han convertido en calamidades públicas.
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La gente siente por mí una extraña predilección. Porque percibe en mí la invalidez, la soledad, y entonces me quiere de una manera especial, de una manera protectora
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El dilema de los próceres es una formidable novela para descifrar qué somos los argentinos. Tomás Eloy Martínez.
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No temas el misterio, hazte su hijo predilecto: sabe que el mayor misterio, la raíz misma del enigma, es el motor inmóvil del universo, y a El sólo puede llegarse por la Sabiduría. La acción y la inacción; la bondad y la maldad; todos los distintos reinos
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La pluma es tan herramienta como el azadón, el escoplo o el badilejo; y si el obrero gasta la fuerza del músculo, el escritor consume la energía del cerebro.
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¡Oh, qué noble corazón fue destrozado aquí, cuando la propia ciencia mató al hijo predilecto!
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Sabemos que el dilema mundial de la carencia en medio del esplendor; es una creación de los seres humanos y que puede ser revertida por los propios seres humanos.
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Ver que los ardiles del zorro triunfan sobre la justicia del león, lleva al creyente a dudar de la justicia
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Sin rastros de ese gusto literario que atiende menos al asunto que a los medios, sus predilecciones se orientaban hacia aquellos libros hacia los que cualquier mente sana y superior, ocupada en algún cargo activo y de autoridad en el mundo, tiende natural