En literatura, el tiempo es un naufragio en el que Dios reconoce a los suyos.
Frases célebres sobre: dios. [Página 53]
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Realmente este mundo es bastante lamentable... Pero no debemos olvidar que Dios es un autodidacta.
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Me ubiqué en Italia, entonces. Y allí estaba sucediendo una cosa: se estaba haciendo un experimento. Era el primer socialismo nacional que aparecía en el mundo. No entro a juzgar los medios de ejecución, que podrían ser defectuosos. Pero lo importante es
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El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas. Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón. Por eso los venceremos. Porque au
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Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían de dejado de creer en Dios por la misma razón que sus mayores habían creído en Él - sin saber por qué.
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Haya o no dioses, de ellos somos siervos.
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Dios es que existamos y que eso no sea todo.
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Los Dioses son una función del estilo.
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Los dioses son la encarnación de lo que nunca podremos ser.
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Que no haya dioses es un dios también.
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Dios es la mejor broma de Dios.
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Tus venenos no son bienvenidos aqui, no dejes que me llenen con remedios fatales
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Del amor al desdén De la creencia al engaño De ladrón a mendigo Desde un Dios a Dios sálvame.
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Gracias a Dios, creo que tengo los pantalones amarrados con fierro.
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Yo los estoy viendo desde arriba porque Dios me puso ahí, la providencia, el destino, como quieran llamarlo, me ha puesto ahí 2 de julio de 1987.
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Yo obtengo mi fuerza de Dios
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Incluso los dioses no pueden luchar contra la necesidad.
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Honra, en primer lugar, y venera a los dioses inmortales,
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Uno es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas.
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Imposible, pues, que un dios quiera modificarse a sí mismo; antes bien, creo que todos y cada uno de ellos son los seres más hermosos y excelentes que pueden darse y, por ende, permanecen invariable y simplemente en la forma que les es propia.