La libertad sólo puede fijar su residencia en aquellos Estados en que el pueblo tiene el poder supremo.
Frases célebres sobre: ell. [Página 205]
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Mal puedo arrepentirme de algunas de mis obras ya que casi todas ellas las gané por concurso. Me gusta presentarme a ellos. Se gana y se pierde, pero en todo su desarrollo me divierto mucho. Esto es muy importante: divertirse con lo que uno hace.
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Las mejores palabras son aquellas que encierran un profundo significado y, al mismo tiempo, resultan comprensibles para todo el mundo.
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No es digno de mandar a otros hombres aquel que no es mejor que ellos.
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Desconfía de aquellos que no han considerado nunca el suicidio. Van haciendo paso a paso el camino, cegándose al abismo que siempre acosa al hombre. Entran en la matemática rueda de la materia. Se hacen invulnerables a la desesperación. Cuentan incluso, f
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El valor de tu casa es el precio que tu vecino quiere pagar por ella
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Los hombres sabios nos han enseñado que no sólo hay que elegir entre los males el menor, sino también sacar de ellos todo el bien que puedan contener.
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La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honradas; y sólo cosas honradas hacer por ellos.
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Hay dos clases de belleza, el encanto y la dignidad. El encanto es la cualidad de la mujer; la dignidad, del hombre.
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Este es el primer precepto de la amistad; pedir a los amigos sólo lo honesto, y hacer por ellos sólo lo honesto.
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La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.
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La amistad es pedir a los amigos hacer cosas honestas, y solo cosas honestas hacer por ellos.
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El futuro de la tecnología amenaza destruir todo lo que es humano en el hombre, pero la tecnología no alcanza a la locura, y en ella es donde lo humano del hombre se refugia.
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Lo que siente nunca dura, lo que siente siempre acaba, y puede no volver nunca. Se encarniza entonces sobre el momento, se traga el fuego, y el fuego dulce arde, arde, flamea. Entonces, ella, que sabe que todo va a acabar, coge la mano libre del hombre, y
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Ningún hombre puede ignorar que tiene que morir, ni debe estar seguro de que ello no pueda ocurrir en este mismo día.
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Quita su mejor ornato a la amistad quien de ella suprime la vergüenza.
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Las ciencias y las letras son el alimento de la juventud y el recreo de la vejez; ellas nos dan esplendor en la prosperidad y son un recurso y un consuelo en la desgracia.
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Es una necedad arrancarse los cabellos en los momentos de aflicción, como si ésta pudiera ser aliviada por la calvicie.
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No basta tener la virtud y no hacer uso de ella; es como tener un arte y no ejercitarlo.
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Superstición, aquella en la que se condensa un inane temor de los dioses; religión, aquella que se cimenta en un piadoso cultivo de la divinidad