Dos mil hombres condenaron a muerte a vuestro amigo Moosbrugger porque ellos no lo van a ejecutar con sus propias manos.
Frases célebres sobre: ell. [Página 354]
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¿Cómo crecen los poemas? Ellos crecen fuera de tu vida.
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Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos
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La prueba más grande de valor en este mundo es saber sobrellevar una derrota sin perder el ánimo
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La verdadera civilización es aquella en la que todo el mundo da a todos los demás todos los derechos que reclama para sí mismo.
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La razón por la que la preocupación mata a mucha gente que trabaja es que ellos se preocupan más de lo que trabajan.
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¡Qué bellos son los bosques y sombríos! Pero tengo promesas que cumplir, y andar mucho camino sin dormir, y andar mucho camino sin dormir.
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Francesca, eres increíblemente hermosa... A veces se detenía y la miraba, miraba a través de ella, alrededor de ella, dentro de ella.
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Sólo aquellos que se atreven a dejar mucho puede lograr mucho
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Creo en la religión de la humanidad. Es mucho mejor amar a nuestros semejantes que amar a dios. A aquellos los podemos ayudar; no podemos ayudar a éste.
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Generalmente, un hombre suele tener aquellas buenas o malas cualidades que él atribuye a la humanidad
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No hay ninguna mujer que valga nada para el hombre, a menos que el hombre esté enamorado de ella; en este caso, vale todo lo que cuesta.
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Jamás he visto a nadie como Michael. El es emocionalmente un niño estrella.
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Los amigos son verdaderos gemelos del alma. Uno no es feliz sin el otro, ni puede cualquiera de ellos ser miserable solo.
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La belleza, sin necesidad de valedores, persuade por sí misma los ojos de los hombres.
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Si pudiera exaltar tus bellos ojos y en frescos versos detallar sus gracias, diría el porvenir: Miente el poeta, rasgos divinos son, no terrenales.
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Ello es muy corriente: cuando los hombres se encuentran fuera de su casa, se encuentran muy contentos.
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El porvenir de un hombre no está en las estrellas, sino en la voluntad y en el dominio de sí mismo
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Cuando las doncellas ruegan, los hombres otorgan con gesto de dioses.
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La belleza incita a los ladrones aún más que el oro.