¡Y es así como entonces se lanzó a la vida! Para madurar y, a pesar de todo, permanecer siempre fiel a sí mismo.
Frases célebres sobre: emp. [Página 374]
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Los dos mayores tiranos del mundo: la casualidad y el tiempo.
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Si yo pudiera enumerar cuanto debo a mis grandes antecesores y contemporáneos, no me quedaría mucho en propiedad.
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Siempre que el hombre reflexiona sobre su parte física o moral, suele generalmente hallarse enfermo.
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Si se quisiera estudiar todas las leyes, no habría tiempo material de infringirlas.
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Quien hace el bien desinteresadamente siempre es pagado con usura.
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La flor es la poesía de reproducción. Es un ejemplo de la eterna seducción de la vida.
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Un hombre sólo habla cuando algo lo excita fuera de sí mismo, como, por ejemplo, no poder encontrar sus calcetines.
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El darwinismo ha existido en todos los tiempos, desde que Moisés presentó la historia de la creación, pasando sucesivamente de los animales inferiores hasta llegar al hombre.
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La tempestad, sin embargo, amenazaba y estaba próxima a estallar. Una nimiedad la desencadenó.
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La amistad del hombre es con frecuencia un apoyo; la de la mujer es siempre un consuelo.
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El conocimiento no puede ser una copia, ya que siempre es una relación entre sujeto y objeto
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El hombre que no sabe correr, saltar, nadar... es como un automóvil en el que sólo se emplea la primera velocidad.
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Casarse con un hombre es como la compra de algo que ha deseado mucho tiempo. Puede amarlo cuando llega a casa pero no siempre se anda bien con el resto de la casa.
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Una absurda noción de libertad se empeña en decirnos que el hombre no se arrepiente.
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Los intelectuales siempre están allí donde hay un canapé.
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Las cosas nunca son como son. Siempre son lo que uno hace de ellas.
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El rojo canta canta canta yo sueño y escribo yo bebo y canto y el tiempo pasa.
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Pronto el silencio será una leyenda del pasado. El hombre inventa, día tras día, máquinas y dispositivos que aumentan el ruido y distraen a la humanidad de la esencia de la vida, de la contemplación, de la meditación.
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La mujer en el paraíso perdido, mordió el fruto del árbol de la ciencia diez minutos antes que el hombre; y ha mantenido después siempre estos diez minutos de ventaja