La compasión nunca se derrocha, siempre y cuando se la tenga uno a sí mismo.
Frases célebres sobre: empr. [Página 95]
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Siempre va más alto el que camina sin remordimientos y sin manchas.
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Él murió como vivió: siempre trabajando para el mayor bien y, hasta el último momento, dispuesto a estirar la mano para ayudar a un niño con varicela de dragón tal como lo hizo el día que lo conocí.
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Tengo forma sólo cuando puedo compartir el cuerpo de otro...Pero siempre ha habido seres deseosos de dejarme entrar en sus corazones y en sus mentes...
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La verdad es siempre preferible a las mentiras
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Un hombre siempre tiene dos razones para lo que hace, una buena y la verdadera.
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Sólo hay dos palabras que te llevarán siempre al éxito. Esas palabras son sí y no. Sin duda, ya dominas decir que sí. Así que empieza a practicar el decir que no. ¡Tus metas dependen de ello!
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Hay algo absolutamente tranquilizador sobre la televisión: lo peor está siempre por venir.
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Independientemente de cómo se viaje, de los atajos que se tomen, del cumplimiento o no de las expectativas, uno siempre acaba aprendiendo algo
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El mar es como un tronco en llamas, siempre fascinante de mirar
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El éxito empresarial no se basa en predicciones grandilocuentes; es el resultado de la capacidad para responder rápidamente a cambios reales a medida que éstos tienen lugar.
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La responsabilidad social empieza en una compañía competitiva y fuerte. Sólo una empresa en buen estado puede mejorar y enriquecer las vidas de las personas y sus comunidades.
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Cualquier organización que piense que puede garantizar la seguridad laboral caerá en un pozo sin fondo. Sólo los clientes satisfechos pueden dar seguridad laboral y no las empresas.
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Tarde o temprano el crimen siempre sale a la luz.
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Los traicioneros son siempre desconfiados
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Donde no falta voluntad siempre hay un camino
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El mal que hacemos es siempre más triste que el mal que nos hacen.
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Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!
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El amor es lo más parecido a la guerra, y una guerra en la que es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.
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La vanidad hace siempre traición a nuestra prudencia y aún a nuestro interés.