Aprendemos de la experiencia que los hombres nunca aprenden nada de la experiencia.
Frases célebres sobre: ende. [Página 168]
Hay un total de 4288 freses célebres sobre "ende" este sitio web. [Página 168]
-
-
Admiro a quien defiende la verdad y se sacrifica por sus ideas, pero no a quienes sacrifican a otros por sus ideas
-
Comprendemos la Naturaleza resistiéndola.
-
Lo que nos suceda en el futuro no depende sólo del pasado, sino de hasta qué punto lo comprendamos
-
Sigo la santa y justa causa que sigue mi patria y que todos hemos jurado defender
-
¡Cuántos dramas de familia, cuántas tragedias sangrientas había producido aquel monstruo con sus trampas! Tenía invenciones sorprendentes. Y, sin duda, que la más curiosa, la más horrible, y la más peligrosa de todas, era la cámara de los suplicios.
-
¡Aprende que estoy hecho enteramente, que estoy hecho con algo muerto... de la cabeza a los pies... y que es un cadáver quien te ama, quien te adora y que no se apartará de ti jamás!
-
Las imágenes no son conceptos. No se aislan en su significación. Precisamente tienden a sobrepasar su significación.
-
Un hombre es un hombre en la medida en que él es un superhombre. Un hombre debe definirse por la suma de esas tendencias que le impulsa a superar la condición humana.
-
Los políticos de hoy no tienen la trascendencia que tuvieron los del pasado.
-
Lo que en la juventud se aprende, toda la vida dura.
-
La lealtad no depende de las circunstancias porque es de la permanencia de los principios.
-
Suspender el trasvase por decreto me parece un insulto intolerable a la democracia
-
El Ebro ha tirado 12 trasvases al mar este año. Nadie puede entender que se vierta todo ese agua
-
No hay amor sin temor de ofender o perder lo que se ama.
-
Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
-
Yo he indicado al congreso la necesidad de defender la República, haciendo la guerra en el Perú, y ahora no debo insistir en alegar otras razones que las que expone el Libertador
-
O se aprende educación en la propia casa o el mundo la enseña con el látigo, y nos podemos hacer daño.
-
Hay hombres que tienen la cabeza abajo, como las plantas, y que miran con los pies, tal fue la conclusión de nuestra conversación sobre la inteligencia y tuvimos la impresión de escapar durante algunos minutos de la locura de los hombres que comprenden y
-
Silben, griten, rómpanme la cara, ¿Y luego?, ¿Luego qué? Una vez más diré que son ustedes unos imbéciles. En tres meses, mis amigos y yo les venderemos nuestros cuadros por algunos francos.