¿Qué es lo que tenemos en común con el árbol la piedra y la luz? Somos parte de lo mismo todos Dios y todos Unidad.
Frases célebres sobre: ene. [Página 346]
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Sé como tú quieras, sólo puedes ser. Sé como tu suenas, suena como vos, deja que tu cuero suene tu color; déjalo que suene, déjalo sonar.
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Brava comparación -dijo Sancho-, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan
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El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.
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Al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el teneralas, sino el gastarlas, y no el gastarlas como quiera, sino el saberlas bien gastar.
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La bendición de los ancianos parece que tiene prerrogativa de mejorar los sucesos.
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Una copa acartona el recuerdo, pero, al propio tiempo, convierte la onerosa gravedad de tu cuerpo en una suerte de porosidad flotante... pasado el trance, sobreviene el decaimiento.
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Un carnívoro cuchillo de ala dulce y homicida sostiene un vuelo y un brillo alrededor de mi vida
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El hambre es el primero de los conocimientos: tener hambre es la cosa primera que se aprende
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Cuerpos que nacen vencidos, vencidos y grises mueren: vienen con la edad de un siglo, y son viejos cuando vienen
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Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera
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Boca que arrastra mi boca. Boca que me has arrastrado: boca que vienes de lejos a iluminarme de rayos. Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco. Boca poblada de bocas: pájaro lleno de pájaros
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Así es -Dijo Sancho- pero tiene el miedo muchos ojos, y ve las cosas debajo de tierra, cuanto más encima en el cielo.
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Todas las cosas tienen remedio sino es la muerte, debajo de cuyo yugo hemos de pasar todos.
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Llenáronse de regocijo los pechos porque se llenaron las tazas de generosos vinos que, cuando se trasiegan por la mar, de un cabo a otro, no hay néctar que se les iguale.
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La fe es un hecho en los que la poseen. Y les resulta inútil disertar sobre ella a aquellos que no la tienen.
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Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica
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Quien está ausente, todos los males tiene y teme.
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Todo el honor de las mujeres consiste en la buena opinión que de ellas se tiene.
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El mayor contrario que tiene el amor es el hambre.