Siempre hay que afrontar la realidad de la situación, no engañarse, no esperar que los problemas se resuelvan milagrosamente.
Frases célebres sobre: engaña. [Página 6]
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Es más fácil engañar que desengañar.
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Tranqui, si puede hacerse no hay que pararse, es conocerse, jamás rendirse, no limitarse, muchos para ganarse el respeto juegan a odiarse y a esconderse, y eso es engañarse.
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¡Memoria! Te gusta engañarnos.
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Desengañada te crees y tus días son cuentos para niños.
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No considere a los colectivistas como idealistas sinceros pero engañados. La propuesta de esclavizar a algunos hombres por el bien de otros no es un ideal; la brutalidad no es idealista, no importa cuál sea su propósito. Nunca diga que el deseo de hacer b
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.. Por eso nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas. Ahora conozco todas las verdades y todas las mentiras del mundo. Tengo que decirlas al pueblo de donde vine. Y tengo que decirlas a todos los pueblos engañados de la humanid
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Nada me ha engañado tanto como mi sinceridad
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Somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos.
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Fácilmente nos dejamos engañar por aquellos que amamos.
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Siempre se es engañado fácilmente por lo que se ama, y el amor propio nos inclina a engañarnos a nosotros mismos.
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Tartufo conoce a quien engaña, aprovechase ofuscándole con cien apariencias y con su hipocresía le saca sumas a toda hora, adquiriendo además el derecho de censurarnos a todos.
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El que engaña con un juramento reconoce que teme a su enemigo, pero piensa poco en Dios.
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El que abusa, para engañar, del juramento, reconoce que teme a su enemigo y que insulta a Dios.
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La divinidad es, por tanto, absolutamente simple y veraz en palabras y en obras y ni cambia por sí ni engaña a los demás en vigilia ni en sueños con apariciones, palabras o envios de signos.
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Nuestros sentidos nos engañan o son insuficientes, cuando se trata de análisis, observación y apreciación.
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Aunque todo aquel que compra un producto lo hace esperando que la adquisición aumente su felicidad, muchas personas se dejan engañar por las falsas apariencias.
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Es por su propia seguridad -explicó un camillero. - ¿A quién queréis engañar? ¡Ni hablar! ¡La seguridad es el último refugio de los bellacos!
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Nada es tan difícil como no engañarse.
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El arte de agradar es el arte de engañar.