La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma.
Frases célebres sobre: ente. [Página 732]
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Cuando un hombre de letras alemán deseaba antiguamente dominar a su nación, le bastaba con hacerle creer que había alguien dispuesto a dominarla. Al punto quedaban todos tan intimidados que se dejaban dominar con gusto por quien fuese.
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Siempre resta a cada uno suficiente fuerza para alcanzar aquello de que está convencido.
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El talento se forma en la quietud, el carácter en el torrente del mundo.
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Se dice que no hay hombre grande para su ayuda de cámara. Eso es porque el gran hombre sólo puede ser reconocido por otro gran hombre, y el ayuda de cámara seguramente sólo sabrá estimar a sus iguales.
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Todo lo bueno ya lo han pensado antes otros; sin embargo, debemos intentar nuevamente pensar en ello.
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Por fortuna, el hombre no es capaz más que de una cierta medida de infelicidad; pasada ésa, queda o anonadado o indiferente.
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En Arte lo mejor es lo suficientemente bueno.
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No nos hacemos libres por negarnos a aceptar nada superior a nosostros, sino por aceptar lo que está realmente por encima de nostros.
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El problema que plantea el instinto de los animales sólo puede explicarse mediante la noción de mónadas y entelequias.
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Es por consiguiente, lo mejor tener el mayor conocimiento posible de los objetos al observarlos, y de nosotros mismo al reflexionar sobre ellos.
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El día es excesivamente largo para quien no lo sabe apreciar y emplear.
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El hombre que siente miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo.
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Cuanto más desquiciada está la vida de la mente, más abandonada a sí misma queda la máquina de la materia.
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Siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta.
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Los mejores placeres de este mundo no son completamente puros.
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El que quiere librarse de un mal sabe siempre lo que quiere; el que desea algo mejor de lo que tiene, ese está completamente ciego.
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Afortunadamente, el ser humano sólo puede comprender hasta cierto grado de desgracia; lo que va más allá, o lo aniquila o le deja indiferente.
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En la guerra, la fortuna es variable. Por eso, el guerrero prudente no debe menospreciar al enemigo.
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Siempre se tiene tiempo suficiente cuando se emplea como es debido.