Una expectativa es un futuro objeto, reconocido y pertenecientes a mi persona.
Frases célebres sobre: ente. [Página 1016]
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Me interrumpo para señalar que me siento extraordinariamente bien. Quizá sea el delirio.
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Mucha gente no puede ni emanciparse, es decir, no puede ni darse cuenta de la esclavitud en que le mantiene las ideas en medio de las cuales se ha educado.
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Una mente crédula encuentra el mayor deleite en creer cosas extrañas y, cuanto más extrañas son, más fácil le resulta creerlas; pero nunca toma en cuenta las que son más sencillas y posibles, porque todo el mundo puede creerlas.
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Y no importa cuán divergentes sean los puntos de vista de los antólogos, si concuerdan en la elección de un mismo poema, podemos estar seguros de que alguna virtud tendrá.
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Uno de los fines que persigue la poesía: ser el puente que va de las sensaciones a lo sensible.
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Nuestro conocimiento del momento presente, por el carácter fugaz que éste tiene, sólo puede ser determinado en función de otros momentos que no son este momento.
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La personalidad pública es algo muy diferente a la personalidad íntima. Quizás hay ahí un abismo entre las dos. En público siempre está uno tratando de aparentar algo.
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La religión es de interés público y general, y sobre su apoyo dependerá, en gran medida, la paz y el buen orden de gobierno, la seguridad y la felicidad de la gente.
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Mi ofrenda es toda tuya en la simiente que secaron los rayos de tus soles.
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Eto'o es fantástico. Ahora mismo casi nada es mejor que él Simplemente es un delantero extraordinario
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Ella es la fuerza viva, el soplo ardiente de cuanto sueña y goza, piensa y siente; de cuanto canta y ríe, vibra y ama.
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Recuerde que las dos palabras más importantes para que el cliente vuelva son: Satisfacción garantizada
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Estoy tranquilo. Todo duerme. Sin embargo, me levanto y voy a mi despacho. No tengo sueño. Mi lámpara me ilumina nítida y suavemente. La tengo regulada. Durará hasta que se haga de día.
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Porque no saber nada no es nada, no querer saber nada tampoco, pero lo que es no poder saber nada, saber que no se puede saber nada, este es el estado de la perfecta paz en el alma del negligente pesquisidor.
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Las lágrimas corren por mis mejillas sin que experimente la necesidad de entornar los ojos. ¿Qué me hace llorar así? De tanto en tanto. No hay nada aquí que pueda entristecer. Tal vez se trate de cerebro licuado. En todo caso, la felicidad pasada se me ha
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Qué claro y sencillo se vuelve todo, cuando se abren los ojos hacia el interior, a condición desde luego de previamente haberlos asomado afuera, para mejor gozar del contraste.
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Me sentía incómodo, aplastado por todo aquel aire, y perdido en el umbral de perspectivas innombrables y confusas. Pero aún sabía actuar, en aquella época, cuando era absolutamente necesario.
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El cliente: Dios hizo el mundo en seis días, y usted no es capaz de hacerme un pantalón en seis meses. El sastre: Pero señor, mire el mundo y mire su pantalón.
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El mar, el cielo, la montaña, las islas, vinieron a aplastarme en una sístole inmensa, después se apartaron hasta los límites del espacio. Pensé débilmente y sin tristeza en el relato que había intentado articular, relato a imagen de mi vida, quiero decir