Quien no es envidiado, no es digno de serlo.
Frases célebres sobre: envi. [Página 12]
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También hay que prevenir contra los historiadores; se envilecen hasta el punto de convertirse en meros peones y cómplices del periodismo.
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El sabio no envidia la sabiduría de otro.
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La envidia, los celos, la ambición, todo tipo de avidez, son pasiones: el amor es una acción, la práctica de un poder humano, que sólo puede realizarse en la libertad y jamás como resultado de una compulsión.
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Vale más tener envidiosos que inspirar piedad
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La envidia es inseparable de la felicidad
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Un hombre hedonista, permisivo, consumista y relativista, no tiene referentes ni puntos de apoyo, y acaba no sabiendo a dónde va, envilecido, rebajado...Convertido en un objeto que va y viene, que se mueve en todas las direcciones, pero sin saber adónde s
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Sed rígidos con vosotros mismos, pero condescendientes con los demás. De este modo os veréis libres de toda envidia y resentimiento.
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Si uno se sabe de memoria las trescientas piezas del cancionero, pero cuando se le encargan las funciones de gobierno no es capaz de desempeñar el puesto, o mandado en calidad de enviado al extranjero no se sabe contestar por sí mismo, ¿de qué sirve tanta
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¡Oh, cómo envidio siempre a Leipzig y su música!
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Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro.
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El congreso es un haz de corrompidos; hay un grupo que trabaja el oro extranjero y que ha corrompido a muchas personas. Hay un hombre acaudalado que ha envilecido la prensa y ha envilecido los hombres. Las fuerzas parlamentarias han fluctuado entre vicios
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En mi dolor envidio al mendigo. En mi felicidad no envidio al rey.
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¿Si tengo envidia de Guardiola? Ja, ja, ja
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Las personas envidiosas son personas que siempre quieren opacar a los demás.
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Si hubiera un solo hombre inmortal sería asesinado por los envidiosos.
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La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestran cuánto se aburren.
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Nadie es realmente digno de envidia.
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Envidiar es tonto porque nadie es realmente digno de envidia
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La envidia es natural al hombre y sin embargo, es un vicio y una desgracia a la vez. Debemos considerarla como un enemigo de nuestra felicidad y procurar sofocarla como a un mal demonio.