Las tonterías y excentricidades que se toleran a los hombres están en proporción a su posición social.
Frases célebres sobre: eran. [Página 70]
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Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento, y respeto.
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Antonio Ruiz Amezcua será el mejor jugador de fútbol estoy esperando que tenga la edad para debutar
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El público es el que me paga. Pueden pitar cuando quieran y yo tengo que callar y tengo que aceptar
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Las palmas son novias que esperan: ¡Y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas!
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¡Con el amor renace la esperanza!
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La paz viene como necesaria consecuencia del trabajo: pero el trabajo no se alimenta cuando no puede tener la esperanza de realizar y mejorar sus productos.
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Se abren campañas por la libertad política; debieran abrirse con mayor vigor por la libertad espiritual; por la acomodación del hombre a la tierra en que ha de vivir.
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Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye.
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La condición humana es eternamente permeable a los símbolos que despiertan esperanzas.
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En 1978 quedó claro que las nacionalidades y regiones eran el punto de llegada y no un pistoletazo de salida en una subasta insensata para ver quién es más nación.
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Si los GAL hubieran tenido éxito, no estaríamos en el momento actual
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El ensueño es la difusión sublime, pues no tiene finales, siempre en estado de infinito, es la metafísica de la esperanza y la belleza.
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El ideal es un primer motivo, un avance en el rumbo infinito, una esperanza intuyente. Náufraga en el torrente de la vida, la humanidad se incorpora, con la mirada en la altura, en el celaje alegre que engalana el deseo.
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Hay que poner más lejos la intención y la esperanza, resistiendo las tentaciones del aplauso inmediato; la gloria es más difícil, pero más digna.
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Quisiera ser como el pájaro que al despuntar la mañana, despierta y le canta al mundo el canto de una esperanza.
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Yo soy la Codicia, engendrada por un avaro en un viejo bolsón de cuero, y, de cumplirse mis deseos, haría que esta casa y cuantos en ella hay se convirtieran en oro para poder encerrarlos en mi buen cofre. ¡Oh, mi dulce oro!
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Dios no hizo bien las cosas: deberíamos vivir tantas veces como los árboles, que pasado un año malo echan nuevas hojas y vuelven a empezar. Nosotros sólo una primavera, sólo un verano y al hoyo...Por eso has de echar bien tus ramas desde ahora. Yo nací en
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A la mañana siguiente Andrea acaba transigiendo, después de consultar su maldito libro de criar niños, donde dice a qué hora exacta deben despertarse y cuándo han de tener hambre ¡Como si eso no lo supieran de siempre las madres que no saben leer!
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Y los silencios lo cantan todo, son la vida entera de cada uno resucitando, reconstruyéndose y requiriendo a la otra para completarse; son las existencias de ambos abrazándose en un trenzado de anhelos y esperanzas. Por eso tras de cada silencio fluyen la