¿Qué le gustaría que le escribieran algún día como epitafio? Aquí yace una gran luchadora contra molinos de viento.
Frases célebres sobre: eran. [Página 89]
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Eres tú, soberana de mis noches, mi constante, perpetuo cavilar: ambiciono tu amor como la gloria... ¡Y todavía más!
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Deberíamos esforzarnos en la producción de artículos sencillos, buenos, sin decoración, pero artículos que estuvieran en armonía con el ser humano y que se adaptasen orgánicamente al hombre de la calle.
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Los proyectos de planificación de ciudades debieran dirigirse de tal modo que, por ejemplo, al planificar una vivienda, un edificio o un grupo de edificios, la solución a la que se llegase fuera la natural para el año en que se levante el edificio.
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Dar autonomía real a las personas es clave. Damos autonomía cien por cien a todo el mundo. Un control anual y punto, eso es lo que me gustaría que me hicieran a mí
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El futuro es ese periodo de tiempo en el que prosperan nuestros negocios, nuestros amigos son verdaderos y nuestra felicidad segura.
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Muchas veces, en muchos casos, es una gran piedad no dar esperanzas
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Esperanza, nodriza de los tristes
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Las catedrales eran las construcciones más costosas del mundo, mucho más que palacios y castillos, y habían de hacerse merecedoras de su mantenimiento.
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La tarde caía y la fiebre de comienzos del verano había abandonado el ambiente, al igual que la temperatura abandona a un gigante muerto.
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La lucha por controlar una operación tan ambiciosa e intrincada como la construcción de una catedral era, en todo momento fascinante. La idea de que los principios de regularidad y repetición pudieran simplificar la construcción y se obtuviese como result
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Le resultaba muy raro ser una extraña caminando por un lugar que había sido su hogar, ser una infiltrada donde en tiempos tuvo derecho a ir por donde quisiera. Las edificaciones de madera eran distintas. Las cuadras eran más grandes, la cocina había sido
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William aborrecía las iglesias. Eran viejas y sombrías, incluso con tiempo bueno, y en los rincones oscuros y los túneles bajos de las naves laterales siempre flotaba ese leve olor a pútrido. Y lo peor de todo era que las iglesias siempre le hacían pensar
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Los edificios eran demasiado altos, los coches transitaban a velocidad excesiva y había demasiada gente. Tuvo que taparse los oídos cuando pasó un convoy de enormes camiones rusos. Todo le provocaba el asombro de lo nuevo: los edificios de apartamentos, l
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Se aferró a ese jirón de esperanza. Sabía que le amaba. Eso no había cambiado. La misma noche anterior había hecho el amor de forma frenética, como alguien que saciara una sed terrible. Y después de que él quedara satisfecho había rodado encima de él, bes
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Los obispos muy raramente dejaban a los constructores que hicieran solos el trabajo. Con frecuencia uno de los problemas del maestro constructor era tener que calmar la enfebrecida imaginación de los clérigos y establecer unos límites prácticos a su desbo
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Te trato como a mi amigo pidiéndote que compartas mis menos del presente en la esperanza de poder pedirte que compartas mis más del futuro.
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Yo soy un hombre tolerante y siento el mayor respeto por mis hermanos musulmanes, que suelen ser muy trabajadores, amantes de su familia y de la paz, personas que suscriben los mismos valores que usted y yo encarecemos. Pero entre los buenos, existe una s
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Cuando la gente que amas se ha ido, te quedas solo Extraño ser parte de sus vidas y que ellas sean parte de la mía. Me pregunto cómo sería el presente si ellas estuvieran aquí, qué habríamos hecho juntos. Extraño todas las cosas grandiosas que nunca ocurr
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Lo mejor que puedes dar a tu enemigo es el perdón; a un oponente, tolerancia; a un hijo, un buen ejemplo; a tu padre, deferencia; a tu madre, una conducta de la cual se enorgullezca; a ti mismo, respeto; a todos los hombres, caridad.