La mayoría de los hombres que no saben qué hacer de esta vida, quieren otra que no termine nunca
Frases célebres sobre: ere. [Página 360]
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El hombre digno de ser llamado tal ama su trabajo sobre todas las cosas, incluso más que a la mujer que ama. Esta es una de las cosas de los hombres que las mujeres no comprenden
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La mayor parte de los seres tiene que estar conquistando y reconquistando incesantemente al ser que desea, que no se ofrece a ellos sin combate
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Nos place la franqueza en aquellos que nos quieren bien. La franqueza de los demás se llama insolencia
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En muchos casos encontramos móviles nobles y heroicos para actos que hemos cometido sin saber o sin querer.
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Su divisa era ésta: todo lo que merece ser hecho, merece también ser bien hecho.
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Entre su alma y la de un niño no había más diferencias que algunas cicatrices
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En amistad, como en amor, no se vuelve con placer más que a los seres con los cuales nos está permitido ser nosotros mismos sin rigidez y sin mentira.
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Si no quieres ser desgraciado trata a las catástrofes como a molestias, pero de ninguna manera a las molestias como a catástrofes.
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El mayor placer que la riqueza confiere consiste en la capacidad de ayudar a los demás
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Las mujeres son como los caballos: hay que hablarles antes de ponerles las bridas.
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Lo que todo el mundo sabe en la Bolsa a mí ya no me interesa
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Es mejor ser odiado por lo que eres, que ser amado por lo que no eres.
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Nosotros ponemos el infinito en el amor. Pero las mujeres no comenten jamás este error
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Sólo se ejerce una fuerte acción sobre los individuos apelando a sus pasiones o a sus intereses, no a su inteligencia
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Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira.
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Me cuesta tomar afecto, y sólo consigo querer a la gente que me parece igual que yo
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La materia, inmortal como la gloria cambia de formas, pero nunca muere.
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El silencio eres tú: cuerpo de piedra
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Hasta entonces indiferente a lo que pasaba en torno suyo, ahora parecía participar de la vida, de todo lo que la rodeaba; pasaba horas enteras contemplando el cielo, como si recién ahora hubiese descubierto que era azul y bello, que el sol lo iluminada de