Aristóteles manifestaba que las mujeres tenían menos dientes que los hombres; aunque se casó dos veces, nunca se le ocurrió comprobar esta afirmación examinando la dentadura de sus esposas.
Frases célebres sobre: ere. [Página 450]
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En el arte, nada que merezca la pena se puede hacer sin genio; en ciencia, incluso una capacidad muy modesta puede contribuir a un logro supremo.
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Si la gente quiere ver sólo las cosas que pueden entender, no tendrían que ir al teatro: tendrían que ir al baño.
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Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo.
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Nada es tan insoportable para el hombre como estar en pleno reposo, sin quehaceres, sin distracciones, sin aplicación, sin pasiones. Le domina entonces una sensación de vacío, de impotencia, y cae en la melancolía y el aburrimiento.
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Los que poseen el espíritu de discernimiento saben cuanta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen.
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Sólo hay dos clases de personas coherentes: los que gozan de dios porque creen en él y los que sufren porque no le poseen.
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Cuando las cosas no quieren conformarse con nosotros, nosotros debemos conformarnos con ellas.
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La novedad es madre de la temeridad, hermana de la superstición e hija de la ligereza
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El caballero de Cristo da la muerte con una seguridad completa. Si muere, es por su bien, si mata, es por Cristo
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La fuerza de las mujeres está en su debilidad.
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La mayor parte de las mujeres prefiere que se hable mal de su virtud antes que de su encanto y belleza.
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El filósofo, es un hombre que no quiere creer lo que ve; porque está demasiado ocupado en meditar sobre lo que no ve.
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El único secreto que saben guardar las mujeres es el de los años que tienen.
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En nuestro camino de fe hay momentos de luz y de oscuridad. Si quieres caminar siempre en la luz, déjate guiar por la Palabra de Dios
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Sólo los que saben poco quieren mostrar en todas partes lo que saben
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Eso sí: tenía el genio fuerte y no consentía la más pequeña falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle más, porque el capitán que se hace temer por severo, si a la severidad acompaña la justicia, infunde respeto, y, por último, se conquista el car
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Yo soy un pintor de barcos. Las mujeres para mí son tan importantes como los barcos. Y éste es el mejor elogio que puede hacerles un pintor del puerto. Yo las admiro tanto como las adoro, pero no me atrevo a pintarlas.
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Considero que el barco tiene tres momentos: el nacimiento en el astillero, la vida activa en las aguas y la muerte en el cementerio de barcos. Como los seres humanos los barcos pasan por tres etapas esplendor, reparación y cementerio.
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La cerveza es la prueba de que Dios nos ama y quiere que seamos felices.