Manda cuando hubieres aprendido a obedecer
Frases célebres sobre: ere. [Página 504]
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Todos tenemos derecho a nuestros sueños locos
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Otras manos lo han intentado, sólo las tuyas me han encontrado. Ya no puedo esconder el querer sentirte al amanecer.
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Te veo sin tenerte, te escucho sin oír tu voz, te siento con mi corazón. Eres un espejo, en ti me veo hermosa, me aceptas tal y como soy.
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Si quieres gozar de una buena reputación preocúpate en ser lo que aparentas ser.
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Este es un país libre. La gente tiene derecho a enviarme cartas, y tengo derecho a no leerlas.
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Las oportunidades son como los amaneceres: si uno espera demasiado, se los pierde.
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Wintermute era el cerebro de la colmena, el que tomaba las decisiones, el que hacía cambios en el mundo exterior. El Neuromante era la personalidad. El Neuromante era la inmortalidad.
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El hombre es el único animal que ríe y llora; porque él es el único que conoce la diferencia entre las cosas que son y las que debieran ser.
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Quieres que me marchite. ¡Y tengo tantas ganas de vivir y florecer!
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Tú eres la noche y la eternidad.
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Las mujeres no son más que órganos genitales articulados y dotados de la facultad de gastar todo el dinero del hombre.
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El pasado nunca se muere, ni siquiera es pasado.
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El ciberespacio. Una alucinación consensual experimentada diariamente por billones de legítimos operadores, en todas las naciones, por niños a quienes se enseña altos conceptos matemáticos...Una representación gráfica de la información abstraída de los ba
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Princesa, cuyos conocimientos y crímenes merecen un elevado lugar en mi imperio, bien hacéis en emplear el tiempo que os resta; pues las llamas y los tormentos que se apoderarán pronto de vuestro corazón os mantendrán bastante ocupada.
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A la derecha se hallaban las teas, alineadas ante las ruinas de un palacio inmenso, cuyos muros se hallaban cubiertos de distintas figuras; al frente se veían las gigantescas estatuas de cuatro animales, mezcla de grifo y leopardo, que inspiraban espanto.
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Desperté de la enfermedad a los cuarenta y cinco años, sereno, cuerdo y en bastante buen estado de salud, a no ser por un hígado algo resentido y ese aspecto de llevar la carne de prestado que tienen todos los que sobreviven a la enfermedad...
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La única ética posible es hacer lo que uno quiere hacer
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Devuélvanme mi nombre. Hay que pagar por ese nombre. Mi nombre no es de ustedes para que se tomen el derecho de usarlo.
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Hay una pequeña diferencia entre la gente, pero esa pequeña diferencia hace una gran diferencia. La pequeña diferencia es actitud. La gran diferencia es si es positiva o negativa.