Los escritores deformes son la conciencia diabólica del mundo.
Frases célebres sobre: escr. [Página 73]
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No se puede hacer otra cosa que escribir una vez que ya has limpiado los platos.
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No soy una dramaturga natural, en absoluto. Escribo lo que sé.
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La música que no describa algo no es más que ruido.
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Un rostro sin arrugas es un pliego de papel en el que no hay nada escrito.
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El hombre no revela mejor su propio carácter que cuando describe el carácter de otro.
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El rojo canta canta canta yo sueño y escribo yo bebo y canto y el tiempo pasa.
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Si me viera obligado a escoger aunque es un imposible entre mi obra plástica y la poesía escrita; si debiera abandonar o la escultura o los poemas, elegiría escribir poemas.
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Al escribir una frase no sabríamos prever lo que más tarde, al releerla, encontraríamos de ella al releerla.
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Sería bastante fácil ser escritor si para ello no se necesitara sino corazón, habilidad y descaro.
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Escribir bien es gloria y mérito de algunos hombres, de otros sería gloria y mérito no escribir nada.
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Se parece mucho al trabajo del artesano, sí. No sé si escribir es un oficio, creo que es sobre todo un estado. O quizá sea un oficio especial.
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Escritores, hay que escribir no con tinta, sino con la sangre. Pero no con la de otros.
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A los picapedreros, cuando les condenan a trabajos forzados, les obligan a escribir poesías.
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Hay tipos a los que no es preciso insultarlos, basta con describirlos.
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Uno escribe desde su propia subjetividad y para mí lo verosímil es que los personajes digan cómo ven el mundo. Las mujeres están escritas desde una voz masculina y por tanto están más difuminadas.
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Lo que intento es escribir con recursos de buena ley, sin trampas. Cualquier escritor, haga lo que haga, tiene que tener convicción. La novela es ficción y hay un momento en que uno que ya es perro viejo no se lo cree. Tener la capacidad de decir: no, est
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El traductor es un escritor privilegiado que tiene la oportunidad de reescribir obras maestras en su propia lengua.
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Consíguelo si puedes. No emplearé contra ti ninguna de las armas que el mundo me ofrece. Si la ley que el dedo de Dios ha escrito en nuestros corazones es la que tú dices, yo también soy una criatura de Dios.
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¿Qué hay en un nombre? Eso es lo que nos preguntamos en la niñez cuando escribimos el nombre que nos han dicho es el nuestro.