La maldad aún con nobleza es digna de desprecio.
Frases célebres sobre: esp. [Página 258]
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No te mires al espejo junto a una lámpara.
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Ante todo, respetáos a vosotros mismos.
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Los espíritus vulgares carecen de destino
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Las leyes deben tener como objeto el interés del régimen establecido, cualquiera que éste sea y el mantenimiento de su autoridad, y de aquí se desprende, en su concepto, la verdadera definición de la justicia derivada de la naturaleza misma. Platón: Las l
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Los espíritus vulgares no tienen destino.
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...: el silencio que los jóvenes han de guardar ante personas de más edad; cómo han de hacer que se sienten y levantarse ellos en su presencia; el respeto de los propios padres; y también el modo de cortarse el pelo, de vestir y calzar,el pergeño general
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Ser ignorante de los hombres célebres de antaño es como continuar en la niñez después que hemos crecido.
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Las espléndidas fortunas, cual acontece con los vientos impetuosos, producen grandes naufragios
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El espíritu infantil no es un vaso que tengamos que llenar, sino un hogar que debemos calentar.
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Para la plebe, el mayor honor de parte de los más poderosos es el que no la desprecien.
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El trabajo moderado fortifica el espíritu; y lo debilita cuando es excesivo: así como el agua moderada nutre las plantas y demasiada las ahoga.
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¡Cuán cierto es que la fortuna está muy fuera del alcance del juicio humano, y que respecto a ella nada sirven nuestros raciocinios!
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La virtud es una especie de salud, de belleza y de buenas costumbres del alma.
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La belleza es el esplendor de la verdad.
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Todos estos desposados con la filosofía tienen oculta su aspiración, que no es sino morir y estar muertos.
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Y con respecto a las multitudes, ¿no consiste la templanza principalmente en obedecer a los que mandan y mandar ellos, en cambio, en sus apetitos de comida, bebida y placeres amorosos?
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¡Oh, Heracles! Aquí está Sócrates con su acostumbrada ironía; ya les había yo dicho a éstos que tú no querrías contestar, sino que fingirías y acudirías a todo antes que responder, si alguno te preguntaba.
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Pues bien, con respecto a la embriaguez dijimos que habían de renunciar a ella. Porque nadie es menos propio, creo yo,que de un guardián el embriagarse y no saber ni en qué lugar de la tierra se halla.
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...nosotros no establecemos la ciudad mirando a que una clase de gente sea especialmente feliz, sino para que lo sea en el mayor grado posible la ciudad toda;...