Procura no inquietar tu alma ante el triste espectáculo de la injusticia humana. Sobre esta injusticia verás un día el triunfo definitivo de la justicia de Dios
Frases célebres sobre: esp. [Página 260]
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El necio teme la muerte y huye de ella; el loco la busca; el sabio la espera
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El primer deber de una esposa es aparentar ser feliz.
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Hay que tener buena memoria después de haber mentido.
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Es un placer repleto de tristeza, es un tormento ornado de alegría, un desespero donde siempre se espera, un esperar que siempre desespera.
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Vivid, creedme, no esperéis a mañana. Coged hoy las rosas de la vida
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Una sola cosa es necesaria: consolar tu espíritu y amar a Dios. Padre Pio.
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La oración es el pan y la vida del alma; es el respiro del corazón, no quiero ser más que esto, un fraile que ama.
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La raza española entonces ni pretendía ni podía ver a lo lejos.
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España no ha tenido esas minorías selectas de cultura media de los países centroeuropeos. España nunca ha sido foco sino periferia. Algunos hombres extraordinarios, y luego, plebe.
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Nos miramos todos con el odio característico con que nos miramos los españoles.
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En las esferas donde germinan las ideas nuevas no hay que esperar encontrarse con hombres de gravedad y de peso: en los nuevos caminos es más fácil toparse entre locos, perdidos y granujas, con algún santo o con algún héroe.
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Aunque tengamos la evidencia de que hemos de vivir constantemente en la oscuridad y en las tinieblas, sin objeto y sin fin, hay que tener esperanza.
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La claridad en la ciencia es necesaria; pero en la literatura, no. Ver con claridad es filosofía. Ver claro en el misterio es literatura. Eso hicieron Shakespeare, Cervantes, Dickens, Dostoiewski...
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En España siempre ha pasado lo mismo: el reaccionario lo ha sido de verdad, el liberal ha sido muchas veces de pacotilla.
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Un verdadero rey no es ni esposo ni padre; él cuida su trono y nada más.
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El que ha resuelto vencer o morir rara vez es vencido: una desesperación tan noble difícilmente perece
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Pérfido, te atreves a mostrarte ante mis ojos. Después de haberme quitado lo que más amaba. No esperes nada de mí, tú no me has servido: Creyendo vengarme, me has quitada la vida.
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¡Que se rompa el espejo en que se mira llenándose de orgullo tu hermosura!
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Te siento mía y, si me siento ausente, es porque vivo en ti y en ti respiro, mi único bien, mi corazón, ¡mi todo!