El hombre sueña con la fama, mientras la mujer despierta al amor.
Frases célebres sobre: esp. [Página 415]
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Adular a la cara y morder a la espalda van siempre juntos.
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Es mejor haber amado para perderlo después, que nunca antes haber amado.
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Todos mis descubrimientos han sido respuestas a mis oraciones. Tomo mi telescopio y observo el espacio, lo que se encuentra a millones de kilómetros de distancia. No obstante, entro a mi habitación y, por medio de la oración, puedo acercarme más a Dios y
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Si hubiera esperado que otra gente hiciera mis herramientas y mis cosas nunca hubiera hecho nada
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El papel de mi vida ha sido el rebufo que he dejado en la profesión. Eso es lo bueno, el que todo el mundo teóricamente hable bien de mí, me considere y me respete
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Los españoles no tenemos ningún sentido del humor, sino un sentido trágico de la risa. En vez de quitarles aristas a la vida, le añadimos unas cuantas más
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El que Parma o España, o cualquier soberano de Europa, se atreva a invadir las fronteras de mi reino; lo cual, si sucediera, antes que una mancha caiga sobre mi honor por mi culpa, yo misma empuñaré las armas, yo misma seré su caudillo y su juez, y sabré
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Yo me he conducido de tal modo que, después de Dios, mi fortaleza principal y mi seguridad descansan en los corazones leales y en la buena voluntad de mis súbditos.
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El día que yo me vaya me llevo la llave de la despensa. Dicho a su hermana, quien aspiraba al trono
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Explicar toda la naturaleza es una tarea demasiado difícil para cualquier hombre e incluso para cualquier era. Es mucho mejor hacer un poco con seguridad, y dejar el resto a los que vengan después de ti, que explicar todas las cosas conjeturando sin estar
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Todo el mundo nace con algún talento especial y Eliza Sommers descubrió temprano que ella tenía dos: buen olfato y buena memoria. El primero le sirvió para ganarse la vida y el segundo para recordarla, si no con precisión, al menos con poética vaguedad de
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Me duele como a ti, pero tengo menos miedo de la muerte y más esperanza en la vida -replicó abrazándome.
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Ya entonces tenía el hábito de escribir las cosas importantes y más tarde, cuando se quedó muda, escribía también las trivialidades, sin sospechar que cincuenta años después, sus cuadernos me servirían para rescatar la memoria del pasado y para sobrevivir
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Me dedicaba a leer todo lo que se había escrito en el mundo sobre el arte de la danza, desde los primeros egipcios hasta el día, y tomaba nota especial de todo lo que iba leyendo; pero cuando hube terminado esta tarea colosal, comprobé que los únicos maes
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Por juego, cargué a mi madre en la espalda sin poder contener el llanto ni avanzar más de tres pasos ¡Pesaba tan poco!
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En general a mí las ideas se me ocurrían cuando espantaba recuerdos o cuando sentado a mi escritorio de ideas jugueteaba con la réplica del puñal de Sandokán, o miraba arder el fuego de la salamandra o miraba el cielo a través de la ventana.
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Yo quería tirar las ideas sobre el escritorio de ideas, atacarlas por los cuatro costados, ver hasta dónde resistían, hasta dónde eran viables y después hasta dónde eran redituables. Pero ella las ponía en práctica enseguida. Así era ella.
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Si le das cachetadas al león primero te dirán el valiente, después te diran el manco.
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En nuestras bocas las sonrisas fueron mensajes de esperanza.