Esperar que la vida te trate bien por ser buena persona, es como esperar que un tigre no te ataque por ser vegetariano.
Frases célebres sobre: esper. [Página 25]
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Es indigno de hombres excelentes desperdiciar las horas como esclavos en la labor de calcular lo que sin riesgo podría relegarse a alguien más si se utilizaran máquinas.
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Lo que vamos a hacer es mantener la esperanza viva porque sin ella nos hundiremos”.
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No te puedo dar la formula para encontrar la persona que vas amar. Pero nos rodea y en algún momento ocurrirá. A mí me pasó a los 29 y a Yoko a los 32. Es una larga espera, yo no creo que fue ..., pensé que era algo abstracto.
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Espero no ser una moda, quiero morirme actuando.
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Entre Belén Esteban y Esperanza Sur hay mucho barrio.
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El hombre es víctima de una soberana demencia que le hace sufrir siempre, con la esperanza de no sufrir más. Y así la vida se escapa, sin gozar de lo ya adquirido.
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El día que me vaya de este mundo, espero seguir de pie en los escenarios.
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Nada más verte le dije a mi sentido común que no me esperara levantado
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He visto a la ciencia que yo adoraba, y a las aeronaves que amaba, destruir la civilización a la que esperaba servir.
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En la gotita de tiempo siguiente nada pasaba si ella continuaba esperando lo que iba a pasar.
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Cuando la situación es adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras.
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En la guerra más que en ningún otro caso, los acontecimientos no corresponden a las esperanzas.
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...cuántas veces al despertarme me sorprendía de que los muebles fuesen los mismos de la víspera y los recibía con desconfianza, no creía en ellos...
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La esperanza de una felicidad eterna e incomprensible en otro mundo, es cosa que también lleva consigo el placer constante.
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El ocaso de una gran esperanza es como el ocaso del sol: con ella se extingue el esplendor de nuestra vida.
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La perseverancia es un gran elemento del éxito, si tocas el tiempo suficiente con la fuerza necesaria la puerta, estarás seguro de despertar a alguien.
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Esto es una lastima desperdiciarlo.
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Ha sido el día más feliz de mi vida, aún no me lo puedo creer. Yo sólo esperaba terminar la carrera, coger experiencia; sabía que iba a cansarme mucho porque es una carrera muy larga. Al principio no tenía mucho ritmo, pero al final fui cogiéndolo.
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Los días son a veces tan tristes que sencillamente no merecen la pena. No merece la pena correr, ni esperar, ni vigilar. Días tan tristes que no merecen ni un esfuerzo, ni el más pequeño movimiento. Los días así hay que dejarlos correr, como los trenes no