Los chinos, incluso los no muy ricos, tienen amantes. Las esposas lo saben. Así están tranquilas: cuando tienen mujeres afuera siempre vuelven a casa
Frases célebres sobre: espos. [Página 8]
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Te quiero. Te quiero por tu bravura y tu tenacidad, y tu brío y tu implacable dureza. ¿Cuánto te quiero? Tanto que, hace un momento, hubiera ultrajado la hospitalidad de la casa que nos ha acogido a mi familia y a mí, hubiera olvidado la esposa más buena
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He tenido tres esposas y tres guitarras. Sigo tocando las guitarras.
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Los mejores entre vosotros son los que tratan mejor a sus esposas.
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Una esposa maltratada sigue estando casada hasta que se divorcia, o hasta que asesina al cabrón de su marido.
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El confortable estado de viudez es la única esperanza que mantiene el espíritu de una esposa
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¿Creeís que si Laura hubiera sido la esposa de Petrarca hubiese escrito éste sonetos toda la vida?
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Tengo tres ex esposas. No puedo recordar ninguno de sus nombres, así que simplemente las llamo Demandantes
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Feliz el hombre que tiene una buena esposa: vive el doble.
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Un buen matromonio sería aquel en que se olvidase, durante el día, ser amantes, y por la noche, ser esposos
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Cada hombre que llega a la cima le agrada pensar que él ha hecho todo, mientras la esposa sonríe y le permite que lo piense
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Hay mujeres que renuncian a martirizar a varios hombres y prefieren encarnizarse sobre uno solo. Son las esposas constantes.
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Los enamorados sueñan, los esposos son despertados.
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Un hombre honrado no encontrará jamás una amiga mejor que su esposa.
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Ni la belleza ni la inteligencia hacen que una mujer viva contenta con su esposo, sino la bondad de carácter, la virtud y el deseo de agradar.
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Las leyes son siempre útiles para las personas que tienen bienes y dañinas para los desposeídos.
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No basta que una esposa sea fiel, es menester que su marido, sus amigos y sus vecinos crean en su fidelidad.
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Cuando podía haber tomado esposa, no pude soportar a ninguna; y cuando pude soportar a alguna, ya no necesitaba a ninguna.
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También tenía, y eso me encantaba, unos zapatos de tacón alto. Debajo de sus zapatos se leía lo siguiente: No olvides, querido esposo, mi consejo, y evita bares, aguardiente y vino añejo. En tu casa nunca dejes de cenar, y ama a tu mujercita, que así te h
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Y luego, con fuerzas aplastadoras, volvió a mi mente la idea de mi situación, el recuerdo de mi esposa y el de la vida de esperanza y ternura que había cesado para siempre.