Los únicos testigos que prueban el éxito de un especulador de Bolsa son sus herederos
Frases célebres sobre: est. [Página 984]
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En muchos casos, al profesional de Bolsa le está prohibido volver la vista para mirar las antiguas cotizaciones: podría pasarle como a la mujer de Lot
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Nuestra sensibilidad por la estatua mutilada, por el bronce de las excavaciones arqueológicas, es reveladora. No coleccionamos ni los bajorrelieves borrosos ni las oxidaciones; no es la presencia de la muerte lo que nos retiene sino la de la supervivencia
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No se necesitan nueve meses, se necesitan cincuenta años para hacer un hombre, cincuenta años de sacrificio, de voluntad, de... ¡tantas cosas! Y cuando ese hombre está hecho, cuando ya no queda en él nada de la infancia ni de la adolescencia, cuando verda
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La verdad de un hombre está sobre todo en lo que éste oculta
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Lo difícil no es estar con los amigos cuando tiene razón, sino cuando se equivocan.
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La realidad no tiene estilo ni talento.
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Un hombre que piensa no en una mujer como en el complemento del sexo, sino en el sexo como complemento de una mujer, está maduro para el amor: tanto peor para él.
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El hombre no es ni ángel ni bestia; afortunadamente, cuando hace de ángel hace un poco menos de bestia
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Todo se puede probar si las palabras que se usan no están claramente definidas
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Un verdadero hombre de Estado lleva en sí mismo el país.
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Todo en este mundo es espejismo y arena movediza. Sólo en Dios está la estabilidad.
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El buen crítico es aquel que cuenta las aventuras de su alma en medio de las obras maestras.
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No sabemos qué hacer con esta vida y aun así, suspiramos por otras que sean eternas.
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Toda una nación reside en un grupo de personas que piensan con más vigor e intensidad que los demás. El resto no cuenta.
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Llamamos peligrosos a los que poseen un espírutu contrario al nuestro, e inmorales a los que no profesan nuestra moral.
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Un escritor raramente está tan bien inspirado como cuando habla de sí mismo.
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Al final de nuestra vida, creo que las únicas cosas agradables serán las que soñamos y las que no llegamos a hacer.
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Las gentes dichosas no conocen gran cosa de la vida: el dolor es el gran maestro de los hombres.
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La mayoría de los hombres que no saben qué hacer de esta vida, quieren otra que no termine nunca