No ganes enemigos de los que con buen trato puedes hacer amigos, que ningún enemigo es bueno por flaco que sea: de una centelluela se levanta gran fuego.
Frases célebres sobre: gos. [Página 45]
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Luna de agosto. Hasta el portón irrumpe la marejada.
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Pero era en exceso prudente para revelar el motivo de sus recelos. Consideró que desenmascarar al impostor no sería cosa fácil, dado que la gente estaba tan predispuesta en su favor. Y como tenía muy pocos amigos, le parecía peligroso hacerse un enemigo t
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Para abrir nuevos caminos, hay que inventar; experimentar; crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse... Y divertirse.
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La noche negra lo confundía todo y apenas discerníamos las crestas de las olas asesinas, excepto cuando los relámpagos creaban un breve mediodía y se bebían la tiniebla, mostrándonos el peligro que nos acechaba, antes de devolvernos a una oscuridad duplic
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¡Qué soledad! Después de los juegos artificiales una estrella fugaz.
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Despreciad todas las leyes que os tiranizan; estas leyes son obra de vuestros enemigos, si no es que vosotros mismos las habéis hecho.
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Tan pronto crucé la línea me dije: esto no puede acabar bien. No me había ocurrido antes. Hay miedo. Es una masacre. Ya no vas a bodas, sino a funerales y estás en primera línea. Miras las necrológicas y mueren tus amigos. Terrorífico. Y la ilusión de que
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Nunca, nunca tengas miedo de hacer lo correcto, especialmente si el bienestar de una persona o animal está en juego. Los castigos de la sociedad son pequeños en comparación con las heridas que infligimos a nuestra alma cuando miramos para otro lado.
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En la naturaleza no hay recompensas o castigos; hay consecuencias
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Las amistades duran poco cuando uno de los amigos se siente ligeramente superior al otro
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La policía y los jesuitas tienen la virtud de no abandonar jamás ni a sus enemigos ni a sus amigos
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Acuérdate de conservar un alma igual en la fragosa adversidad
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Al final, no nos acordaremos tanto de las palabras de nuestros enemigos, sino de los silencios de nuestros amigos
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Al final, recordaremos no las palabras de nuestro enemigos, sino el silencio de nuestro amigos.
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Quiero música, maestro, se lo pido por favor, que esta noche estoy de tangos... Quiero hacerle un expediente al corazón, que tenga compás y canto...
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Tu canción tiene el frío del último encuentro. Tu canción se hace amarga en la sal del recuerdo. Yo no sé si tu voz es la flor de una pena, sólo sé que al rumor de tus tangos, Malena, te siento más buena, más buena que yo.
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Así es el tango, sabés, de ayer y de hoy, requiebro y pena de amor. Si no entendés, escuchá lo que te digo, que los barrios son testigos de que cuento la verdad.
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El otro día me encontré con dos leones y los sometí... Los sometí a una serie de ruegos y llantos.
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Incluso en los juegos de niños hay cosas para interesar al matemático más grande.