Perdonamos fácilmente a nuestros amigos los defectos en que nada nos afectan.
Frases célebres sobre: gos. [Página 48]
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El perfecto valor consiste en hacer sin testigos lo que se sería capaz de hacer ante todo el mundo.
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En la adversidad de nuestros mejores amigos siempre hallamos algo que no nos desagrada del todo.
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Más vergonzoso es desconfiar de nuestros amigos que ser engañados por ellos.
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El hombre que valora sus amigos generalmente es oro macizo de si mismo
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El mayor riesgo es no correr ningún riesgo. En un mundo que cambia muy rápido, la única estrategia que garantiza fallar es no correr riesgos
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La naturaleza del sitio es que cada usuario experimente el beneficio de encontrar amigos y juntarlos
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En la adversidad de nuestros mejores amigos, encontramos siempre algo que no nos disgusta.
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Si yo hubiera creído en un Dios de recompensas y castigos, puede que hubiera perdido el ánimo en las batallas.
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El hombre no tiene amigos: los tiene su felicidad
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¿Queréis contar a vuestros amigos? Caed en el infortunio.
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Nunca sabréis quiénes son vuestros amigos hasta que caigáis en desgracia
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Los mejores amigos de las mujeres son los diamantes.
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¿Y cuál es la pseudociencia más peligrosa? La teoría económica estándar, ortodoxa, porque sustenta las políticas económicas de los gobiernos conservadores y reaccionarios, que son enemigos del bienestar de la gente común
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Yo, en ese largo, fatigoso viaje, en mi alma llevaré tu imagen bella.
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Parece que el lugar insidioso fue de Natura para engaños hecho, ciego, inútil, oculto y temeroso, sólo para asechanzas de provecho, a un lado el monte es áspero y fragoso, y entre sus peñas va un camino estrecho, debajo un campo llano y apacible a las fal
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Es una especie de enfermedad natural de los poderosos no poder fiarse de los amigos.
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La discordia que divide a los amigos es la mejor arma para los enemigos.
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Para el hombre moderno, la casa ya no es una fortaleza frente a los enemigos, ladrones o demonios, sino un marco apacible, bello y liberador para vivir ligado a la naturaleza y protegido de los rigores climáticos.
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Los Estados que abandonan fácilmente a sus jefes no se dan cuenta que en seguida acaban sometidos por sus enemigos.