Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
Frases célebres sobre: gra. [Página 189]
Hay un total de 7666 freses célebres sobre "gra" este sitio web. [Página 189]
-
-
Siendo propiedad del Señor Jesucristo a gran precio adquirida, no debemos ser esclavos de Satanás ni de hombre, sino señores verdaderamente libres que no sirven al pecado sino al Señor Jesús
-
La superstición, la idolatría, y la hipocresía tienen grandes pagas, pero la verdad tiene que mendigar
-
La gracia se da para curar al espíritu enfermo, no para adornar a héroes espirituales
-
La ingratitud proviene, tal vez, de la imposibilidad de pagar.
-
La educación, más que cualquier otro recurso de origen humano, es el gran igualador de las condiciones del hombre, el volante de la maquinaria social.
-
Imagina que cada día es el último que brilla para ti, y aceptarás agradecido el día que no esperabas vivir ya
-
El tiempo saca a luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor.
-
No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
-
Quien piensa con grandeza se ha de equivocar con grandeza
-
Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.
-
En estas grandes crisis, el corazón se rompe o se curte.
-
A todos los auténticos grandes hombres les gusta dejarse tiranizar por un ser débil.
-
En las grandes crisis el corazón se rompe o se endurece
-
En las mujeres, el instinto equivale a la perspicacia de los grandes hombres.
-
Sencillo es todo lo verdaderamente grande
-
El horror de aquel espectáculo, la ignorancia de los circunstantes sobre cómo había acaecido la desgracia y, ante todo, el tremendo fenómeno que tenía ante él, dejaron al príncipe sin habla.
-
Nuestra breve vida nos impide tener grandes esperanzas
-
Una vez que los coaticitos fueron un poco grandes, su madre los reunió un día arriba de un naranjo y les habló así: Coaticitos: ustedes son bastante grandes para buscarse la comida solos. Deben aprenderlo, porque cuando sean viejos andarán siempre solos,
-
... como pasa fatalmente con todos los matrimonios jóvenes que se han amado intensamente una vez siquiera, la reconciliación llegó, tanto más efusiva cuanto más infames fueran los agravios.