Cuando un hombre de letras alemán deseaba antiguamente dominar a su nación, le bastaba con hacerle creer que había alguien dispuesto a dominarla. Al punto quedaban todos tan intimidados que se dejaban dominar con gusto por quien fuese.
Frases célebres sobre: gui. [Página 117]
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Si nos encontramos a alguien que nos debe agradecimiento, enseguida lo recordarnos. ¡Cuántas veces nos encontramos con alguien al que debemos agradecimiento y no pensamos en ello.
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Es por consiguiente, lo mejor tener el mayor conocimiento posible de los objetos al observarlos, y de nosotros mismo al reflexionar sobre ellos.
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El aire hace el águila.
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Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.
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Nadie se da cuenta del esfuerzo y el tiempo que cuesta aprender a leer. Yo estoy en ello desde hace ochenta años y no puedo decir que lo haya conseguido.
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El nunca estuvo realmente interesado en el dinero. Yo le daba su parte de ganancias de la noche y al siguiente día compraba helado y dulces para todos los niños del vecindario.
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Dos piedras preciosas, la una falsa y la otra buena, son difíciles de distinguir: la firmeza y la obstinación
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Las ilusiones se habían esfumado, pero era consolador saberse ascendido sin necesidad de hundir a alguien.
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Si un individuo es pasivo intelectualmente, no conseguirá ser libre moralmente
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La principal regla es gustar y emocionar. Todas las demás se han creado sólo para conseguir la primera
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Se puede soñar con una cultura donde todo el mundo estalla en risas cuando alguien dice: esto es cierto, esto es real.
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El amor que nace súbitamente es el más difícil de extinguir.
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Sólo hay dos maneras de conseguir en el mundo: por la propia industria, o por la estupidez de los demás.
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La envidia y el odio van siempre unidos. Se fortalecen recíprocamente por el hecho de perseguir el mismo objeto.
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Querer olvidar a alguien significa pensar en él
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Vivir en París desde hace cuarenta años me ha marcado, sin duda. Desde mi primer libro, y en todos los siguientes, París siempre ha estado muy presente.
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En seguida vi aparecer al profeta Elías, llevando de la mano a dos beldades cuyos atractivos no podrían concebir los mortales. Eran sus encantos tan delicados que transparentaban sus almas, y uno percibía distintamente el fuego de las pasiones cuando resb
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Es mucho más difícil conseguir que un rico vaya al cielo que un pobre. Será por ello que a menudo la Iglesia ha elegido el camino difícil.
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El hombre es el único ser capaz de distinguir entre el bien, el mal y el regular.