Ésta es de pavo -murmuraba para sí- y ésta de pato silvestre y ésta de pichón. ¡Claro: cómo voy a morirme si me ponen plumas de pichón en las almohadas! Pero cuando me acueste, las tiraré.
Frases célebres sobre: hada. [Página 7]
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La música que nunca vence, que nunca mengua, sino que ondea hacia la eternidad como los mares límpidos del país de las hadas.
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¿Es que no bastaba ver la belleza de un jardín, sin tener que creer por ello que estaba habitado por las hadas?
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Yo encuentro interesante el hecho de que la mujer, cuando ella ejerce un cargo con alguna autoridad, siempre es tachada de dura, rígida, dama de hierro o cualquier cosa similar. Y yo encuentro eso, de hecho, un estereotipo. Es un patrón, una camisa de fue
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Pero quiero que lo sepa. Hay muchos rusos como nosotros que alguna vez fueron alguien y que ahora no son nadie, y con esto no quiero aburrirlo repitiéndole un cuento del que ya se ha cansado todo el mundo. Pero recuerde que ese cuento de hadas es real par
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¿Qué murmuras entre dientes? Preguntó el Hada con acento de disgusto. Decía...-balbuceó el muñeco a media voz- que ahora ya me parece algo tarde para ir a la escuela. No, señor. Para instruirse y aprender, nunca es tarde.
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Normalmente, cuando te encuentras con una persona que parece insignificante y que no llama la atención se dice: detrás de esa fachada, hay más de lo que parece. En mi caso sucede lo contrario: detrás de mi apariencia hay menos de lo que parece.
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En una novela policíaca se supone que todo el mundo puede ser el asesino. Atravieso el país en tren: los maravillosos bosques alemanes, tan parecidos a los dibujos de mis libros de cuentos de hadas. Luego una idea se intuye: por esos bosques huían prision
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Soy agradecido. Las suaves almohadas no me han dado sino plácidos sueños, enervantes apreciaciones de la vida. Hacía falta a mi voluntad tu agria dureza
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Mi espíritu se mece como un mástil, obras de teatro en el tormentoso cielo y, al igual que las velas hinchadas por el viento, se llena mi imaginación.
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Sus dedos exploraron felices toda mi espalda con delicadeza, suavemente, y poco a poco convirtieron mi piel en una barra libre de sensaciones deliciosas. Estaba conmovida. Hundí la cara en la almohada para ocultar mi éxtasis y mis lágrimas.
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La miré un buen rato. Estaba dormida con la cabeza apoyada en la almohada y tenía la boca abierta. Tiene gracia. Los mayores resultan horribles cuando duermen así, pero los niños no. A los niños da gusto verlos dormidos. Aunque tengan la almohada llena de
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Puede haber hadas en el fondo del jardín. No hay ninguna prueba de que sea así, pero tampoco puedes probar que no haya ninguna, de modo qué... ¿Deberíamos ser agnósticos con respecto a las hadas?
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¡Oh! Te has ido, te has ido, amada, en una tarde de invierno y mi corazón es una flor marchita hoja de un poema viejo hace tiempo arrugada echada al cesto o debajo de la mesa.
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Incluso si todos los regímenes conservadores y reaccionarios que hay en el mundo se derrumbaran mañana, y su imagen pública quedara manchada por mucho tiempo por la corrupción y la incompetencia, la política del conservadurismo sobreviviría intacta. El ar
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Consulté con mi almohada y me dijo: Consulta con tu médico.
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El cansancio ronca sobre los guijarros, en tanto que la tarda pereza halla dura la almohada de pluma
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El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma.
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En el desierto encontré a una criatura, desnuda, bestial, que, agachada en el suelo, sostenía entre las manos el corazón, y lo mordía. Le pregunté: ¿Está bueno, amigo? Está muy amargo, me respondió; Pero me gusta Porque está amargo, Y porque es mi corazón
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Siempre he disfrutado de hacer frente a una situación un poco surrealista y presentarla de manera realista. Siempre me ha gustado los cuentos de hadas y mitos, historias mágicas.