Si a cada cual se le diese su merecido, ¿qué hombre podría escapar del látigo?
Frases célebres sobre: hombr. [Página 396]
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La mujer no debe depender de la protección del hombre, sino ser enseñada para protegerse a sí misma.
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Hombres, sus derechos y nada más: mujeres, sus derechos y nada menos...
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No puedo decir que la mujer universitaria es la mujer más contenta. Al tener una mente más abierta, ella entiende las condiciones desiguales entre los hombres y las mujeres, bajo un gobierno que las tolera.
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El hombre viejo es niño dos veces.
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Reúna hombres y mujeres, hábleles despacio y con cariño, ellos empezarán a andar por sí solos. Contemple con amor el mar. Descanse el séptimo día
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No hay marido peor que el mejor de los hombres.
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No tientes a un hombre desesperado.
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La mente del hombre es de mármol; la de la mujer de cera.
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El hombre sin espíritu musical y que no se conmueve con la armonía de dulces sonidos, es capaz de todas las traiciones, insidias y latrocinios.
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Entre la majestad y un hombre oscuro, no hay otra diferencia que la pompa visible.
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Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados.
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Ten cuidado con el hombre que nada ambiciona
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No era conveniente llevar a los hombres a posiciones desesperadas, porque en aquellos momentos todos podían sacar repentinamente dientes y garras.
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Un profeta verídico, al predecir una inundación, debería ser el primero de los hombres en subirse a un árbol.
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Muchos hombres se enamoran de un hoyuelo y cometen el error de casarse con la chica entera.
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La honestidad es tan rara como un hombre que no se engaña a sí mismo.
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Había un hombre con una lengua de madera que intentaba cantar, y en verdad eso era lamentable. Pero hubo uno que oyó el claqueo de esa lengua de madera y supo que el hombre quería cantar. Y con esto el cantante se sintió feliz.
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Cuando llegó la noche, las olas blancas iban acompasadamente de acá para allá a la luz de la luna, y el viento trajo a los hombres de la playa el sonido de la gran voz del mar, y ellos sintieron que ahora podían ser sus intérpretes.
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Cuando un hombre llega a pensar que la naturaleza no lo considera importante y que, según ella, no sería una mutilación para el universo desprenderse de él, su primera intención es de arrojar ladrillos contra el templo, y aborrece profundamente el hecho d