¿Sabes qué creo? Si estoy cansado ahora, no me importa, porque tengo la eternidad para descansar.
Frases célebres sobre: hor. [Página 95]
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Los artistas que dicen que practican ocho horas diarias son unos mentirosos o unos asnos.
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Ya se le dio educación... ahora usted vera que hace
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¡Hola! O como decimos en Cataluña: ¡Adiós!, y así nos ahorramos un saludo.
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Toda esa gente, ahora y aquí, pedimos políticos a la altura de las circunstancias que negocien nuestro futuro con sentido común y profesionalidad.
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Antes las madres eran un disco rallao, ¡Anda, pasa-pasa-pasa-pasa! ahora son un disco de Vinilo atascado, ¡Anda, pasa que te-que te- que te- que te...!
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Qué lástima Argentina, eras bizcochuelo, ahora sos gelatina.
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La vida es luces y sombras, y a todos nos va a llegar la hora de enfrentar dificultades y el dolor ajeno.
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Tómate tiempo para deliberar, pero cuando llegue la hora de la acción deja de pensar y actúa.
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El optimismo de la Bolsa puede transformarse en el mayor de los pesimismos en veinticuatro horas
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La vida resulta deliciosa, horrible, encantadora, espantosa, dulce, amarga; y para nosotros lo es todo.
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El artista se define ahora mediante la ruptura con todo lo que le ha precedido, a través de una lenta y voluntaria conquista de sí mismo.
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El horizonte es negro, la tempestad amenaza; trabajemos. Este es el único remedio para el mal del siglo.
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En la conversación, como en la guerra, basta resistir un cuarto de hora más que el adversario. La tenacidad vence sobre la razón, sobre la Ciencia: reduce al adversario al silencio por medio del aburrimiento
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En cierta ocasión se ha dicho: el hombre pierde la razón con su último millón. Hoy el ahorrador la pierde con su primer millón
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Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira.
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Nunca me he tomado la molestia de describirme en el Diario, tiene gracia hablar con alguien sin decirle quién se es. Ahora voy a cumplir ese pequeño deber.
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No tengo ninguna moralidad. Sé que la gente se horroriza, pero no yo. Ninguna moralidad mientras el daño hecho no se manifieste por sí mismo. Mi moralidad no se reafirma cuando me enfrento con el dolor de un ser humano...
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Hasta entonces indiferente a lo que pasaba en torno suyo, ahora parecía participar de la vida, de todo lo que la rodeaba; pasaba horas enteras contemplando el cielo, como si recién ahora hubiese descubierto que era azul y bello, que el sol lo iluminada de
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No hubiese un español que no creyese ser señor de América, y los americanos los miraban entonces con poco menos estupor que los indios en los principios de sus horrorosas carnicerías, tituladas conquistas.