Lo que Dios ha creado, el hombre no debería cambiarlo con estructuras faraónicas. En el problema del agua hay que respetar una España húmeda y otra seca. Este elemento no debe ser alterado sustancialmente por el hombre ... Revista Ecología, 1995
Frases célebres sobre: húmeda.
Hay un total de 13 freses célebres sobre "húmeda" este sitio web.
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Un hombre pequeño completamente desnudo, con la polla y los huevos pegajosos de secreciones, atraviesa lentamente la vulva húmeda de una mujer que gime con los ojos perdidos. Es todavía más obsceno que el fist fucking. Hay que prohibir el nacimiento.
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Fresca como las pálidas hojas húmedas de los lirios del valle al alba yace ella junto a mí.
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Toda la noche amotina las olas el viento en cólera y los pinos chorrean húmeda luz de luna.
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¡Gozosa, gozosa tierra!, digna morada de los dioses y que aún ayer aparecía insana, húmeda y desolada. Este resurgimiento de la naturaleza me elevó el espíritu; el pasado se me borró de la memoria, el presente era tranquilo y el futuro me daba esperanza y
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Eras tu la que sacudiendo velos en mi boca húmeda me entregabas la voz con que te podía llamar.
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Se sueña sólo cuando se duerme. Son palabras como sueño, nada de la vida, paso por la tierra, la preposición tal vez, el trípode desordenado, quienes han infiltrado en vuestras almas esa poesía húmeda de languideces, semejante a la podredumbre. De las pal
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Allí se levantaría enseguida, para su ronda matinal: pisar la tierra húmeda todavía del relente nocturno, respirar aire recién nacido, ver ensancharse la aurora por el cielo, escuchar los pájaros... Allí sí, pero aquí...
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No debemos amar a los hombres, sino a la llama que no es humana y que los hace arder. No debemos luchar por la humanidad, sino por la llama que transforma en fuego a esta paja húmeda, inquieta, ridícula, a la que llamamos Humanidad.
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Un niño es una gran cama húmeda.
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Me siento vagabunda de las letras. Quiero comer mi pan con el mendigo. Beber vino de todos. Tomar el sol tendida sobre la hierba húmeda.
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Sus ojos son como ombligos diminutos. Miro su enorme boca, tan húmeda y brillante, y la cubro con la mía.
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Recogiendo botones para acabar en una estación con corrientes de aire y luz de lámparas cuando los trenes ya se han ido, las vías húmedas desnudas y tensas como yo, todo atención por si tus pasos me siguen, pero antes muerto que mirar atrás.