Si la mujer que ha perdido la confianza en su marido es desdichada, más lo será el marido que ha sido despojado de esa confianza.
Frases célebres sobre: ich. [Página 40]
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No lloréis, bichos, que hasta los astros sufren desengaños.
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Pero llegaste tú. Con tu mirada, descarada y valiente, hiciste inútil toda la autoridad de mi corona. Tú, más fuerte o más débil que los otros, mereciste el indulto y mereciste ser el capricho de tu reina, y siempre, mientras que yo no ordene lo contrario
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Cuando Dios repartía el talento, se lo dio todo a Michael Jackson.
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Lamento hacerte tan desdichado. No lo sientas. Lamenta más bien haberme hecho feliz. Eso es lo que duele, que me hicieras tan feliz.
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Sé que hay colegas en tu barrio que te han dicho que pueden volar más alto que tú con no se qué otra droga nueva, ¡Qué va! Toma prueba, esta mierda te lleva a tomar por culo de aquí ¡No nos volverás a ver más!
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La figura de Bach es central en la historia de la música, o dicho de otro modo, Bach es el epicentro de la música occidental.
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Los hombres de carácter suelen convertir en ley las flaquezas. Hay gente con conocimiento del mundo que ha dicho: La sagacidad tras la que se oculta el miedo resulta invencible. Los hombres débiles tienen a menudo ideas revolucionarias; piensan que estarí
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La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si no hubiesen sido dichas por otro.
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Dichoso aquél que recuerda con agrado a sus antepasados, que gustosamente habla de sus acciones y de su grandeza y que serenamente se alegra viéndose al final de tan hermosa fila.
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La dicha más hermosa del hombre que piensa es haber escrutado lo escrutable y venerar serenamente lo inescrutable.
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La esperanza es la segunda alma del desdichado.
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Un recuerdo de amor se parece al amor, es también una dicha.
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Sólo pueden ser dichosas las almas enamoradas.
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Más dichoso es mendigo sano, que rey enfermo
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La dicha está donde la encuentras, muy rara vez donde la buscas.
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¿La cuestión de la fe? Me la planteo todos los días, sin cesar. He dicho no. He dicho no a Dios, si se me permite expresarme de esta manera brutal; pero la cuestión se replantea a cada instante. Estoy obsesionado, digámoslo claramente, obsesionado, si no
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No existe para el hombre más que una verdadera desdicha: incurrir en falta y tener motivo de censura contra sí..
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Horace o Boileau han dicho tal cosa delante de ti. - ¿Puedo tomar su palabra para ella, pero lo he utilizado como la mía. Es posible que no tengo el mismo pensamiento correcto después de ellos, como otros pueden tener tras de mí?
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Llegamos demasiado tarde para decir cualquier cosa que no haya sido dicho ya.